[Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

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[Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por P4nico el Vie Ago 07, 2015 10:44 pm

Paranoia agent
Cuando las vacaciones de verano comienzan y la arrollan con una bicicleta, solo le quedaba soltar el cliché "nada puede ponerse peor". Y pues allí la tenían aguantando a un grupo de raros, sádicos sonrientes y suicidas frustrados, ¿Podría escapar en su batimovil?. [OC]

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Primero que nada: este FF lo subí a fanfiction, posiblemente actualice aquí y allá al mismo tiempo, pero si quieren darme ánimos les dejo el link (?) [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] (???????????????)


*lanza confeti*
La verdad hace muuuuuuuucho tiempo tenía ganas de escribir sobre este fandom y aquí me tienen, dándole a mi vena luego de largo tiempo sin escribir. La verdad, la inspiración para editarlo y subirlo gracias a una chica de acá de fanfiction con la que mantuve una conversación, así que en resumen: va para ella, creo, y para las personas que jamás se rinden (ni deberían).

Espero no aburrirlos y que disfruten de la historia tanto como yo lo hice al escribirla. ;D!

Personajes: Kirihara Akaya, Yanagi Renji & el Rikkai. Apariciones de demás personajes pero centrado en los que nombré.

Resumen corto: Nueva chica que raya en lo ordinario conoce en sus vacaciones de verano conoce a cierto personajillo, y por consiguiente, a su tropa de raros. ¿Qué tanto puede afectar el introducir a alguien nuevo en tu vida?, abunda mucho el humor. Tengo una escritura más bien ligera, espero que no sea un tocho leerlo. La primera parte la centraré en parte de las vacaciones, el resto en vida escolar. Planeo hacerlo un ff corto de no más de cinco o seis capítulos. ¡En fin!


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Advertencias: Quizá un poco de OOC (Out Of Character), leve. Aparición de OC (Original Character). Malas palabras, sarcasmo y diversión al estilo Tenipuri. ¡No habrán sumos de Inui por ahora!, puede leer tranquilamente. Wink)

The Prince of Tennis/Tennis no Oji-sama ©️ Konomi Takeshi.

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Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso las que perdemos.
El curioso caso de Benjamin Button — F. Scott Fitzgerald.

Objetivo I: Me arrolló con una bicicleta.

Aburrido, aburrido, aburrido, aburrido.

Enumeró en su cabeza una y otra vez mientras sus ojos seguían el rápido trayecto del tren a medida que pasaba. ¿Cuantos árboles había visto ya por la ventana?, ¿Cincuenta?, ¿Cien?, ya no importaba, después de todo se había cansado al contar el décimo y con un suspiro marcado en aburrimiento, volteó su rostro hacía el otro lado para ver de reojo al pasajero del asiento contiguo. Se sentía patética en ese preciso momento, paso de contar los postes de luz, las ovejas y hasta los autitos de la carretera del fondo solo para terminar de aburrirse como el diablo en una heladería en cosa de minutos. ¿No que había cargado completamente su consola y la tablet antes de salir para que una situación como esta no ocurriera?, del celular ni hablar, con la suerte con la que iba seguro se le descargaba mientras escuchaba música y tendría que terminar durmiendo con unos diarios encima del cuerpo fuera de la estación. Se maldijo así misma, a su aburrida familia sin sentido del humor y a la maldita casa de su abuela que quedaba en un pueblucho donde si quiera llegaba el internet.

A su abuela en sí no la maldecía, la pobre no tenía la culpa de que la enviaran con ella ese verano por que no la querían tener en casa.

Bueno, al menos podría pasar las siguientes dos horas de viaje planeando los regalos de navidad para su familia al ritmo de los hits del momento auspiciados por el sujeto del asiento de atrás, quién llevaba la música lo suficientemente alta en sus audífonos como para sentir el "bruta, ciega, sordo, muda" de Shakira... por octava vez en esa hora. Quizá a él también le pediría el número de teléfono y la dirección para intercambiar regalos antes de bajarse, le daría un ticket para una visita al Otorrino del barrio que incluiría una paleta de fresa gratis por la atención.
Vamos, estaba siendo empática tal como se lo habían pedido antes de salir de casa, ¡Que se lo agradeciera su familia!, pensar en los regalos de navidad en esa época del año era todo un record para cualquiera, incluso para la gente de los comercios, deberían contratarla. Estaba siendo emprendedora.

A su padre y madre les daría un detector de sarcasmo, últimamente no sabía si estaba siendo de verdad muy cruel o si su sentido del humor era demasiado sofisticado para las personas que le rodeaban. A su hermano mayor un papel con un texto "¡No te rindas y sigue participando!", y a su perro, un lindo collar anti-pulgas. No, no para él, si no que para su hermano. Seguro que si se lo daba su mascota se sentiría menos ofendido que si se lo diera ella, se ahorraría los problemas. Bueno, primero tendría que comprar un perro y hacer que se encariñara con él para que le diera el regalo y no se sintiera ofendido. Lo mismo haría con su vecino, pero esta vez el destino del animal sería diferente, no es que le deseara mal pero de verdad tenía esa estúpida necesidad de verlo llorar como niña exploradora que no pudo vender las galletas de su grupo.

Al menos mientras pensaba en todo eso su viaje de verano se vio reducido a una hora, así que cuando llegó a la estación donde debía bajarse solo tomó su mochila y su maleta con ruedas para ir directo a la parada de taxis donde la mujer menudita y de carita sonriente le esperaba. Pudo reconocer a su abuela a la distancia, el vestido floreado de siempre ondeando con el viento, esas sandalias de cuero de todos los años y hasta el cabello cano corto algo rizado era el mismo. Algunas veces hasta se preguntaba si la mujer no se compraba la docena cada vez que iba por zapatos, desde que la conocía jamás la había visto con otras. Incluso cuando tanto en cumpleaños, navidades y otros le regalaban más, pero ella parecía no querer deshacerse de la costumbre.

Una vez se saludados y se subieron al auto, ambas conversaron sobre el clima, los estudios, la vida social y hasta de la familia. El trabajo de su padre en la compañía, su madre, la ingrata que no iba a visitarla y su hermano, quién ya estaba por entrar a la universidad a estudiar arquitectura; y ella, por supuesto, que tuvo que soportar otro año de mudanzas, cambios de instituto y doctores. Su abuela mencionó el "lidiar con la pubertad" en cuanto su nieta le contó una de las razones principales del por que la habían enviado de vacaciones con ella -y como no decirlo, era una "treceañera" con un marcado sentido de la sinceridad absoluta-, a lo que la menor solo río con desgano.

Darle la culpa a la pubertad era fácil. Maldita pubertad, arruinó a los adolescentes. Aunque ella fácilmente podría culpar a la menopausia por el estado de histeria general en el que vivía su madre.

Investigaría luego por internet.

En cuanto llegaron a su destino descendieron del auto y la joven con coleta de caballo tomó su maleta de la cajuela para comenzar a jalarla hasta la puerta de entrada. No necesitó explicaciones para encontrar su habitación ni donde pasar a refrescarse, la casa de un solo piso y tres habitaciones ya la conocía de memoria, sabía perfectamente que su pieza sería la del fondo y que en ese mismo momento su adorada abuela estaba sirviendo en la mesa un delicioso plato de sopa.

Si, era sarcasmo. Hacían aproximadamente cuarenta grados de calor -exagerado-, pero la mujer se empeñaba en servir esa clase de alimentos.
Ya daba igual, si soltaba el cliché de "¿Qué puede ir peor?", seguro que llamaba su hermano para decirle que iba en camino, o se quedaba sin cargador de consola y de computador. Resignadamente hambrienta aceptó gustosa la comida, reposó y poco antes de las cinco se cambió de ropa: una remera blanca sin mangas, un polerón verde con cierre y capucha, unos pescadores negros más sus siempre fieles converse oscuras; para ir por algo de leche y algunas cosas más, necesitaba cooperar con el refrigerador de su abuela, era una mujer sola y no le apetecía comer sopa todos los días. Aparte le habían dado dinero para ello y no se lo gastaría en chucherías, tan desconsiderada no era.

El supermercado solo se encontraba a unas cuadras, por lo que unos diez minutos de caminata en ida y vuelta no eran. Se despidió, salió de la casa cerrando la reja y caminó una cuadra en completa tranquilidad, haciendo un recuento mental de las cosas que habían cambiado luego de su última visita. Solo una, la casa de la esquina que estaba pintada de amarillo y tenía un auto gigantesco que jamás había visto. Visitas de la ciudad tal vez, pensó.

Bam. Golpe y sonido estridente.

Definitivamente algo allí arriba no la quería, o esa ciudad era una fiel sierva del karma.

— ¡Lo siento!, ¡Lo siento! —se disculpaba una voz a su lado.

O bien era una amena recibida; golpeada, atropellada y bendecida por una condenada bicicleta. El golpe si bien no había sido tan fuerte -nada que un moretón al costado del muslo derecho no se aguante-, había sido lo suficientemente violento para terminar por herirse las palmas de las manos en un vano intento por salvar su cabeza para que no se diera un golpe directo contra el pavimento. Tirada allí en el piso, mientras a su lado giraba la rueda de la bicicleta del culpable solo podía escuchar las disculpas de un chico.

— ¡De verdad lo siento mucho!, ¿Estás bien?

El muchacho de ojos verdes y cabello oscuro algo rizado la ayudó a sentarse en el piso con cuidado. Por poco chilla al ver las heridas en sus manos, más, rápidamente comenzó a buscar en sus bolsillos, algo con lo que poder limpiar la tierra y la sangre.

— Claro —alargó innecesariamente la letra "a" de aquella palabra—. Acaban de arrollarme con una bicicleta, claro que estoy bien.

Kirihara Akaya dejó las disculpas y la búsqueda de materiales de manera momentánea para observar a su víctima con una ceja en alto dispuesto a contestar de mala manera, más, el aparente estado de "ebriedad" de la muchacha de ojos grises le preocupó bastante. O al menos lo hizo luego de notar ese hilo rojo que caía por el costado de su frente.

— ¿Segura que estás bien?, pareces algo... mareada — ¿premonición del apocalipsis?, Akaya sentía que si.

— ¿Y tú qué?, ni siquiera estás enfocado.

Una ligera risa boba y Daisuke Yuushin fue devuelta al piso de espaldas. El jugador de tenis tragó en seco, había matado a alguien con su bicicleta.

¡Oi!, ¡Oi!

Y obviamente no tuvo respuestas.

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Bueno aquí va el primer cap. Lo acabé a la 3 AM así que no me juzguen *lanza más confeti* (?) Admito y advierto desde ya las incansables referencias a muchas cosas, si las encuentran se ganan una galleta.

Gracias por leer!


Última edición por P4nico el Mar Ago 18, 2015 3:29 am, editado 1 vez
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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por pupina pyo el Dom Ago 16, 2015 12:36 pm

Ya que lo he leído comento, ya que tengo cosas buenas que decir:
La verdad es que me daba pereza leerlo porque no suelo leer fics a no ser que sean cortos o de mis personajes favoritos y los fics de personajes femeninos no me van mucho (ya, que soy un poco superficial Rolling Eyes De POT sólamente he leído el que subió Sniper de Yagyuu y de otros animes hace AÑOS, literalmete, que no leo nada.)    Pero tengo que decirte que me estaba gustando la manera en que estabas narrando, describiendo  y los pensamientos de la chica. He visto cosas buenas y no quiero que te desanimes ni pienses que está mal. Yo no soy una experta ni de lejos!! pero creo que muchas veces nos equivocamos desanimándonos pensando que un fic no gusta porque no lo han comentado y acabamos dejándolo a medias o borrándolo >w<

Aunque personalmente no me interesan cuando las protas son chicas (lo mismo me pasa con los juegos, que ni me molesto en jugar) Insisto en que sigas adelante porque creo que escribes bien y seguramente guste, porque hay mucha  gente a la que le gusta que se cree un personaje femenino para ponerse en su piel y  sentirse protagonistas.

No te desanimes si en algún foro no hay comentarios (suele pasar). Pero no significa que no guste. OK? Muchas veces hay gente que lee y le gusta pero no comenta... En mi caso es que no me suelen interesar fics de protagonistas chicas ¡pero tenía que decírtelo! Que me gusta cómo escribes, así que mucho ánimo!! (perdona por el extenso rollo y espero que no te lo tomes a mal)
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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por P4nico el Dom Ago 16, 2015 6:02 pm

¡Oh Pupi, muchas gracias! xD

La verdad no me lo he tomado a mal y que pena que tuvieras que leerlo haha, bueno que te guste como escriba a pesar que los de este género no son tu tipo. A decir verdad yo ya estaba preparada para la ausencia de comentarios tanto en foros como en mi cuenta de fanfiction, ¿pero sabes? i don't care 8D este lo estaba escribiendo por mero gusto y ya tengo la mayoría en el pc, así que si comentan o no me da igual por que lo seguiré subiendo (???)

El monstruo que se alimentaba de comentarios para seguir escribiendo ya murió hace mucho, como dije, este lo escribo más por satisfacción personal, pero de todas formas gracias por darte el tiempo de leerlo xD!
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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por pupina pyo el Dom Ago 16, 2015 9:37 pm

Me alegro mucho! cheers escribir por mero gusto es lo mejor. Los 2 fics que he escrito han sido así, ni tenía intención de subirlos, sólo los leyó Rin y me lo pasé bien escribiendolos... aparte que ella me chantajeaba (y lo sigue haciendo.. mejor me callo, no vaya a ser que cotille por aquí... Razz XDD)

Y lo que te digo, que aunque no comenten, la gente lo lee. No sé en que foro subí un fic, que sólo comentaba ua persona , a veces dos! XD y me dio una temporada de pereza y desgana y no lo actualicé en semanas... Cuando volví, había varios comentarios de gente que nunca había comentado, diciendo que lo siguiera ¿habían salido debajo de las piedras? XD Hasta que no pensaron que lo iba a dejar así, no se molestaron en comentar ¡hey que lo estamos leyendo! También te ponía el número de personas que lo habían visto y a lo mejor solo comentaba una persona y había 30 visitas...
No me enrollo más, que ánimo y sigue con ello! cheers
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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por P4nico el Mar Ago 18, 2015 2:03 am

Segundo capítulo.

No tengo nada que hacer así que actualicé mis historias en FF y pongo acá la segunda parte (?)

Aprovechando claramente que mi regreso a la uni se aplazó una semana más por temas de salud me dí ánimos a mi misma para sacar un par de capítulos más antes de agobiarme y morir. Casualmente tengo mucha energía para escribir esta historia, y esta vez ando más organizada e incluso he preparado una pequeña libretita en la cual escribir las ideas que se me vienen a la cabeza. xD

¡En fin!, los dejo con la continuación ~


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No hay ninguna satisfacción en ahorcar a un hombre que no se oponga a ello.
George Bernard Shaw.

Objetivo II: Batman, Robin y la llamada.

Estaba muerto. Realmente muerto.

No muerto del tipo "madre, reprobé inglés otra vez" o "me gasté el dinero en las máquinas del centro", muerto del tipo: Santa solo me traerá carbón para navidad.

La mirada de reproche que le dio su madre luego de atender las heridas de la muchacha, que ahora se encontraba recostada en el sofá de su sala, solo le advertía lo peor para cuando ella pudiera andar nuevamente. ¿Cómo decirle que de verdad era un accidente y que no le regañara de manera histérica nada más haber mencionado dos palabras?, no es como si le gustara arrollar gente con su bicicleta nueva por que si, y si, quizá fue su error por haber salido de la casa a toda carrera para probar el regalo de su tío pero vamos, el no podía ver el futuro, ¿Cómo iba a saber que iba a salir alguien así de la nada?, ¡Era la culpa de ella por no ir prestando atención al camino!, ¡Su maldita culpa!, ¿Acaso no podía avisar que iba doblando?

— Akaya no te castigaré, pero deberás disculparte apropiadamente con los padres de esta chica.

— Si, papá.

Bueno, si era su culpa, y el tratar arreglarlo antes de que sus padres salieran al jardín para ver el desastre solo había empeorado las cosas. Su semana de vacaciones en aquella mugrosa localidad costera que visitaban cada verano había comenzado con el pie izquierdo, más del que estaba acostumbrado.

No habían canchas de tenis, no había centro de vídeojuegos o entretención de adolescentes, para que decir sobre el internet o teléfono, simplemente nada llegaba a esa zona apartada de todo indicio de civilización; con suerte habían ochenta casas y el pueblo se limitaba solo a una calle donde había un colegio con una mini cancha deportiva, una hostal, supermercado, dos almacenes, negocios locales de venta de chucherías y la playa... vacía, parecía que ni los fantasmas querían quedarse en el pueblucho. El resto eran caminos de tierra donde estaban las casas vacacionales, bosque y campos de sal, admitía que el bosque era divertido cuando paseaba con su hermana, la fuente de agua de al final de uno de los tramos cortos era bonita pero no alcanzaba para ni siquiera meter los pies.

Y dios santo, necesitaba entrenar, no es que fuera fanático, pero sabía perfectamente que en una semana sus senpais no se tirarían precisamente al sofá a ver televisión. ¿Por que sus padres los llevaban allí todos los años por una semana?, ¿Qué clase de dios les metía esas ideas en la cabeza?, era un verdadero suplicio. Podían irse de vacaciones ellos y dejarlos con alguien a cargo si estaban muy cansados de la civilización, no los tenían que arrastrar así.

Incluso su hermana mayor podía quedarse a cuidarlo... si quería. Aunque quedarse solo con ella durante una semana le causaba cierto terror.

— Estoy bien, no es necesario. No demandaré a nadie.

Hablando de suplicios.

Kirihara giró el cuerpo en dirección al sofá. La muchachita, no tan mayor que él, ahora se encontraba sentada correctamente y con un par de parches tanto en su frente como en sus manos, evidentemente ya quería retirarse pero era retenida por la dueña de casa quién no estaba el todo convencida de su estado aún. Luego de un par de palabras, una broma que nadie pareció entender y tres pasos hacía la puerta de la residencia convencieron a los mayores; el padre del estudiante del Rikkai asintió leve mientras observaba de reojo a su hijo.

— Akaya te acompañará de regreso a casa para disculparse. Lamentamos lo sucedido.

Daisuke Yuushin asintió para girar su rostro curvo, ligeramente pálido, hacía el aludido, batiendo sus pestañas oscuras en el acto. Intercambiaron miradas sin decir palabra antes de salir por la puerta de la residencia vacacional de los Kirihara; Akaya en su fuero interno maldijo a la estúpida bicicleta color verde que se encontraba apoyada justo a la salida, la chica pareció mirarla de reojo más no hizo comentario alguno. Una vez fuera, el de cabello oscuro cerró la reja y con cierta molestia se rascó la cabeza, cerrando un tanto los ojos. No pedía disculpas muy seguido, menos a desconocidos.

— ¿Dónde vives? —preguntó, notablemente incómodo.

Yuushin lo observó en silencio por un par de segundos, seguramente dispuesta a soltar uno de sus comentarios poco agradables.

— Una cuadra más abajo, siguiendo derecho.

— Vamos.

Silencio otra vez, en el trayecto solo se oían sus pisadas pues la calle estaba vacía y el día nublado solo presagiaba una escena triste. Llegaron frente a la residencia de la Daisuke mayor, quién se encontraba fuera regando el jardín pequeño con Valerianas [1] blancas en su mayoría; la mujer al ver a su nieta afuera se apresuró en abrir la reja metálica oscura para ir en su encuentro y preguntar sobre los parches que tenía a la vista, más la ropa sucia. Explicación rápida de lo sucedido, las disculpas obligatorias de Akaya y un extraño “haz crecido desde la última vez que te vi, dale saludos a tus padres” por parte de la anciana hicieron a la chica alzar ligeramente sus cejas, curiosa.

Una despedida y el jovencito caminó de regreso a casa arrastrando los pies. Ambas mujeres entraron a la casa en silencio, Yuushin dejaría la trivia de preguntas y respuestas para luego.

Para la hora de la cena su abuela le sirvió algo de té y antes de sentarse a la mesa prendieron la televisión solo para tener algo de ruido dentro, no es como si fueran a ver la aburrida programación del canal local que era el único que se veía. Yuushin aclaró su garganta y posó su vista en el tazón de arroz frente a su nariz, como si fuera la cosa más interesante del mundo para parecer totalmente desinteresada en la conversación que estaba a punto soltar.

— Abuela.

— Dime —la mujer le miró de reojo, mezclando algo de tomate con su arroz blanco.

— ¿De donde conoces al demente de la bici?

— No seas descortés, Yuu —le reprendió, fingiendo el mismo desinterés de su nieta en el asunto. Ella soltó una leve risita y se disculpó antes de que la mujer continuara—. Él y su familia vienen cada año, somos casi vecinos, así que nos ayudamos mutuamente algunas veces.

La chica de melena desordenada y ligeramente rizada le observó con atención, dejando la taza de cerámica sobre sus labios.

— Cuido de su casa cuando ellos no están y ellos me ayudan a hacer tareas que una anciana no puede. Akaya-kun muchas veces vino a ayudarme con el jardín.

— Ahh... —soltó de manera despreocupada, era difícil imaginar algo así de ese niño.

— Podrían tratar de ser amigos, ahora justo se toparon en estas fechas. Siempre te quejas de que no hay más gente de tu edad aquí.

La Daisuke menor dejó su tasa sobre el platillo para mirar a la otra con una sonrisa falsa de “claro, haré muchos amigos este verano. Estoy sumamente interesada en hacer eso”. Su abuela en respuesta solo se río, dando por entendida la mueca sarcástica de su nieta, por eso ella era su favorita de entre todos, era la única con la capacidad de ser tan cruelmente honesta.


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Kirihara en este preciso momento era una víctima más de esos malos clichés de manga en donde, por un descuido estúpido, había terminado chocando sin querer con dos de esos pandilleros de mala muerte que ahora le amenazaban, ya que uno de ellos había tirado su celular nuevo al piso por su culpa. ¿Podía culpar al karma por ello?, solo había estado caminando dentro del supermercado mientras jugaba atentamente con su 3DS y esos sujetos seguro lo habían hecho a propósito, ¿cómo no notarlo?, divisarlos de reojo cuando iba de camino a comprar la leche que su madre le pidió no fue gran cosa. No debió haber salido jamás a darse una vuelta por la ciudad desierta, no es como si hubiera algo diferente a los años anteriores.

¿Salir a pasear por su cuenta?, ¿a quién quería engañar con ese optimismo?, mejor dicho: su madre lo había despegado de la consola con su “no te traje de Kanagawa hasta aquí para que te encerraras a jugar todo el día”. Y era mejor no picarle mucho, con lo de el día anterior y la chica arrollada por la bici tenía buenas excusas para darle un castigo de proporciones.

Pero eso no importaba ahora, los tipos le miraban feo y no se iban a conformar con simples disculpas.

— ¡Que no le he hecho a propósito!

— ¿Eh?, ¿Crees que te con eso te salvarás?, te ví. Ahora mi teléfono está roto, tendrás que darme tu consola.

— Fue un accidente, además ustedes venían siguiéndome hace bastante. Ya dije que lo sentía —se quejó tratando de bajar la voz mientras trataba de calmar a los sujetos con sus manos, no quería tener más problemas.

— ¿Ahora me acusas?, se acabó, mocoso.

Maldito cliché, ahora le iban a robar la consola.

Akaya retrocedió tragando en seco y con ambos ojos verdes bien abiertos en cuanto los dos grandotes avanzaron con serias intenciones de hacerle daño. Uno de ellos estiró su brazo hasta él para tomarlo del cuello de su polerón gris, sin embargo, el grandulón se detuvo a medio camino cuando una rama de apio golpeó el dorso su mano. El grupo desvió la vista hacía la izquierda y por la esquina, justo al lado de la super oferta de frituras saladas, una sombra con capucha sostenía una vara del vegetal verde mientras mantenía su otra mano oculta dentro del bolsillo de su polerón oscuro.

El estudiante del Rikkai tardó cinco segundos en reconocer a aquella figura y no supo si sentirse aliviado o comenzar a llorar como niña.

— Tengo ganas de hacer un Haiku [3] —la figura con capucha lanzó la vara de apio hacía atrás, restándole poca importancia donde fuera a caer. Posteriormente llevó su mano libre bajo el mentón—. Batman y Robin, golpean hippies, llueve en el monte Fuji.

Kirihara Akaya solo pudo pensar dos cosas en ese momento: ella era terrible haciendo Haikus y que, oficialmente se iba a quedar sin consola. Su terror aumentó más cuando ella parecía amenazar a los sujetos con algo que había sacado de su bolsillo, esperen, eso era... ¿Una banana?

Estaba muerto y ella era una demente suicida.

Los sujetos, luego de segundos de incredulidad, estallaron en una sonora carcajada, no solo por la banana, si no que también por el mal semblante de vándalo japonés que ahora parecía interpretar la chica ya sin la capucha.  Kirihara solo pudo ocultar su vista con una mano en el segundo donde la tensión del lugar pareció irse.

— Lo sentimos, Batman —enfatizó uno de ellos, el segundo solo río por lo bajo—. no peleamos con mujeres, o bananas.

— Bueno... en ese caso no te obligaré.

Bam.

Akaya escuchó algo romperse y poco antes de que fuera jalado por su capucha, hasta el límite del ahorque, solo pudo divisar como uno de los sujetos se retorcía de dolor en el piso con las manos en la entrepierna. Ahora corría a todo lo que daban sus piernas detrás de la chica de la banana y pescadores oscuros, ¿hacía donde exactamente?, ni idea, figuraba que era hacía la playa ya que ahora corrían con suma dificultad por sobre la arena. No les llevó mucho tiempo llegar hasta lo que parecía ser una especie de muelle y entrometerse debajo, entre los gruesos troncos base para sostener la plataforma de madera en donde estaba el local de alquiler de botes.

Ambos se sentaron sobre la arena húmeda en cuanto estuvieron lo suficientemente lejos de la vista de cualquiera. Respiraron agitados por unos minutos, el pecho les ardía y el temblor en sus manos seguía presente; la chica fue la primera en recuperar en algo el aliento, solo se giró hacía el otro con los ojos entrecerrados con clara mirada de reproche.

— ¿A ti no te enseñaron que no debes andar por ahí presumiendo tus cosas? —habló en tono cansado antes de golpearlo en la cabeza con la banana que aún tenía en sus manos—. Dios, criatura irresponsable.

El de cabello oscuro la miró con la boca abierta, dispuesto totalmente a contestarle con alguna grosería, más, cuando vio que ella sacaba de su bolsillo una 3DS con un protector de Profesor Layton y se ponía a terminar una partida de Super Smash Bros 4 todo insulto o razonamiento quedó en su garganta. Elevó una ceja sin saber bien como reaccionar o que decir.

— Pues tu no deberías amenazar sujetos con una banana, ¿Qué hubiese pasado si no hubiesen reaccionado de esa forma?, ambos estaríamos en problemas.

Alegó de manera madura, casi reprochándola, se sintió hasta raro. Ella en respuesta cerró la consola, tomó aire, lo mantuvo en sus pulmones por un par de segundos antes de soltarlo un largo suspiro. Se giró para mirarle con el rostro serio.

“Gracias”

Murmuró ella. Akaya otra vez abrió la boca, confundido y molesto.

— Oh, de nada Robin. Lo hice en agradecimiento por ayudarle a mi abuela, no es como si te hubiera visto siendo perseguido por esos sujetos y hubiese decidido ayudarte con una barra de apio que cogí a la rápida.

¿Esa era una imitación de un gesto netamente tsundere? [4], hasta había girado el rostro hacía el otro lado inflando las mejillas. Kirihara no aguantó ni tres segundos y se echó a reír alivianando el ambiente, poco tiempo después le siguió ella, colocando las manos en su estómago.

— Daisuke Yuushin —se presentó con una sonrisa en cuanto dejaron de reír, estirando su mano hacía él—. Creo que la última vez no te dije mi nombre.

— Kirihara... Akaya —respondió algo dudoso correspondiendo el saludo. Río un poco más antes de soltarla—. Gracias, me salvaste.

— No hay de que, es lo que hago en mi tiempo libre. Salvar a sujetos que me arrollan con bicis, es lo normal.

Y aunque Akaya río entre dientes por un instante con una mano tras su nuca ella pareció no hacerlo y cuando le miró confundido Yuushin solo se alzó de hombros antes de seguir en lo suyo. El chico sin más suspiró cansado, metiendo la mano al bolsillo de su propio poleron para extraer la consola que había guardado a riesgo de que se la quitaran.

— ¿Tienes Smash?

La pregunta lo tomó por sorpresa breves segundos. Giró la cabeza para mirarla con la consola abierta entre sus manos, ella ni siquiera le dirigía la vista, parecía estar muy concentrada en sus cosas.

— Aquí no, venía jugando otra co-

Yuushin le extendió un cartucho del juego justo frente a su nariz, por poco casi y se la roza.

— ¿Tienes dos? —miró el juego con algo de asombro, tomándolo con dos de sus dedos con sumo cuidado.

— Cortesía de mi hermano mayor.

Ambos rieron entre dientes antes ponerse a jugar.

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Maldijeron, se felicitaron y hablaron del juego, los combos, consolas, más juegos y algo de música; no mucho, ya que sus gustos distaban un tanto entre géneros. Pero para cuando se dieron cuenta de la hora o más bien, de la oscuridad de la zona, llegaron al consenso de que debían regresar a sus casas antes de que sus familiares se preocuparan más de la cuenta. Kirihara se quejó en el camino de sus estúpidas vacaciones aisladas y ella le respondió con una broma que no supo si lo estaba insultando o si estaba siendo considerada con él; Daisuke en cambio, solo hizo alusión a su familia una vez, cuando le contó sus constantes mudanzas y escuelas debido al trabajo de su padre.

Se despidieron en la esquina donde se toparon la primera vez y volvieron a sus casas. A Akaya lo regañaron por olvidar la leche y a ella su abuela la recibió con una sonrisa.

A la mañana siguiente todo fue normal para Yuushin, despertar, ducharse, desayunar, ayudar a su abuela con el aseo general de la casa y salir a regar el jardín para encontrarse con Kirihara Akaya al lado de las Valerianas casi dando saltitos de felicidad.

Akaya. Jardín. Once de la mañana.

Algo no estaba bien en toda esa oración.

— ¿Mi abuela jamás te presentó a la vieja Betsy?

El estudiante ladeó su cabeza confuso, había estado bastantes veces en esa casa y jamás había visto otra mujer o a alguna mascota. Yuushin acomodó su melena ligeramente rizada en una coleta baja a la vez que pasaba por el lado del chico para poder tomar la manguera entre sus manos y dar el flujo de agua.

— No, ¿Quién es?

— Es su escopeta.

Inocente palomita. Reprimió Daisuke en su mente observando la expresión confusa-asustada del pobre chico con una sonrisa.

— Ha... haha.

Akaya de pronto tenía la urgente necesidad de marcharse y correr como si le hubieran dicho que sería el próximo Krillin.

— En fin... ¿Qué haces aquí tan temprano?

— ¡Ah!, cierto —soltó emocionado, afirmando las correas de la mochila que traía en la espalda, detalle que Yuushin recién había notado—. Mis padres van a ir a la ciudad costera por el día, venía a preguntarse si quieres venir con nosotros.

— ¿Cuál es el truco? —entrecerró los ojos y amenazó con mojarlo en un gesto vago con la manguera. Akaya retrocedió con el ceño fruncido, apartando con su mano cilindro de goma.

— No hay truco, Daisuke-san...

— Yuushin, solo Yuushin.

Soltó irritada casi mojándolo con un chorro de agua. Ahora que lo pensaba... ¿Yuushin no era nombre de chico?, la miró de reojo y solo recibió otra mirada de desconfianza al momento en el que planeaba comenzar a burlarse.

— Entonces...

— Hazlo y te faltarán piernas para correr por que para ese entonces te las habré cortado.

El principal problema con Yuushin es que Akaya no sabía detectar bien cuando ella bromeaba o hablaba enserio, y aunque dudaba mucho que una chica de su edad pudiera hacer tal cosa se quedó callado de todas formas, era mejor no arriesgarse, ya la había visto en acción una vez.

La chica le tendió la manguera para que alguna forma él terminara de regar mientras ella iba por las cosas necesarias y la aprobación de su abuela. Salió a los cinco minutos con unos pantalones cortos al igual que sus infaltables converse, ambos en color oscuro, una polera de los Ghostbusters en color gris con el logo en el pecho y su cabello recogido en una coleta alta; poco después de ponerse unas gafas redondas oscuras acomodó la mochila en su espalda y llegó al lado de Akaya quién la miró con una sonrisa.

— Conste que retrasé toda mi agenda por ti, mis clientes estarán agobiados.

— Nada que se resuelva con una partida de Smash por el camino.

— Me gusta como piensas, Robin. Quizá te contrate como mi asistente personal, llevarás una falda corta y me traerás el café a la oficina.

— Y-Yuushin-san... —soltó cansado riendo entre dientes. Definitivamente no entendía su sentido del humor.

Asumiendo que estaba bromeando al decir ello.

.
.
.

El viaje a la ciudad costera había sido altamente gratificante para todos, el poder tener señal de teléfono y comer algo fuera era un premio a la cordura perdida luego de dos días sin una rutina que cumplir, o al menos lo fue para la familia Kirihara de cierta forma, por que para Yuushin significó volver a la aburrida realidad familiar que se cernía sobre su cabeza. Solo una llamada había arruinado su día pero no tenía por que amargarse por ello, disfrutó del día al igual que el resto, sobretodo cuando con Akaya destruyeron unos cuantos castillos de arena... que ellos mismos armaron, o medio armaron, o medio trataron de armar.

Lo importante es que los destruyeron de todas formas.

Por la noche, antes de subir nuevamente al vehículo que los llevaría de regreso, decidieron pasar por la feria local con casa embrujada incluida. Fue otra tanda de “no se alejen de nosotros ni hagan estupideces” que los menores no escucharon ya al primer descuido se montaron en los autitos chocones en conjunto con la hermana de Akaya, algo sorpresa, una mujer de casi veinticinco años riendo como frenética mientras golpeaba adolescentes con su carro era bastante único. En cuanto terminaron su recorrido se dirigieron al auto y solo les tomó media hora en llegar a la aburrida ciudad-pueblito donde pasaban sus vacaciones, dejaron a la menor de los Daisuke en casa y se marcharon a la suya.

— Podrías invitarla a jugar contigo mañana en la consola, veo que tienen los mismos gustos.

Kirihara nunca había asentido tan fuerte a una idea que diera su madre.

.
.
.

— Lo siento, no puedo ahora.

— ¡Vamos, solo será un rato! —rogaba, casi haciendo un puchero. Yuushin suspiró blanqueando los ojos.

— Akaya, estoy literalmente colgando del techo sacando la basura de las canaletas de agua, realmente no puedo ir en este minuto a tu casa —gruñó.

El chico ladeo un tanto la cabeza, ahora entendía lo de la escalera y las hojas mezcladas con barro que lanzaba la chica desde arriba; solo pudo soltar una leve risita acompañada de un “lo siento”. No le quedó más que esperar a que ella terminara con su tarea, o se escabullera de ella, cosa que dudaba que ella hiciera. Por lo que podía apreciar desde abajo, Yuushin seguía siempre fiel a su estilo de ropa, esta vez lucía una flamante polera de Fallout 4 bajo el polerón gris con capucha y cierre, más unos jeans oscuros y zapatillas converse lilas de media caña.

Cuando bajara le preguntaría donde la compró.

— Es curioso como es verano pero en este pueblo siempre está nublado y frío —comentó al aire mirando el cielo inundado de nubes para luego mirar su propia ropa, pantalones oscuros y un poleron verde con capucha—. Tshé, ni siquiera la playa de este lugar es agradable.

— Prefiero esto a un lugar como la feria de ayer, atestado de gente.

— Umh... —Akaya meditó desde el piso con una mano bajo su mentón—. En eso tienes razón, pero lo de ayer fue divertido, en la playa de aquí no hay nadie y ni mencionemos el clima. Es triste.

— Me gustan las cosas tristes.

— ¿Qué hay de bueno en eso?

— Es felicidad para las personas profundas —se asomó desde el techo alzándose de hombros. Kirihara pestañeó—. Afirma la escalera, tengo que bajar.

¿Felicidad para las personas profundas?. Le miró dudoso mientras sostenía con fuerza la construcción de madera para que ella bajara del techo; no había detectado sarcasmo o burla como todas las otras veces en las que hablaban banalidades, tal vez ella le estaría diciendo la verdad. Curioso, pensó Kirihara al verla arreglar su ropa y cabello, en la coleta alta de siempre.

— ¿Ahora puedes?

— Lo siento, hoy no, con mi abuela iremos a la ciudad costera a ver algunas cosas —alargó una de sus manos hasta el hombro de “Robin” y sonrió en señal de amistad—. Pasaré por la tarde, después de todo tengo que devolver la chaqueta que tu hermana me prestó anoche.

— Vale, pasa cuando puedas.

— Claro.

.
.
.

Y no pasó.

Kirihara frunció el ceño con disgusto, seis de la tarde de un día viernes y su madre lo había echo bajar al living de la casa para que no se encerrara en su cuarto a jugar con la consola.

— ¿No que habías invitado a jugar a Yuushin-kun ayer, Akaya? —su hermana levantó la vista del libro que leía por un instante.

Échale ají a la herida. El menor se cruzó de brazos al inflar un tanto sus mejillas.

— Salió con su abuela.

— Oh...

— Akaya te buscan afuera.

Se levantó con pesadez del asiento para ir hasta la entrada de la casa, en cuanto se asomó por el marco de la puerta su expresión cambió rápidamente.

— Hola Robin, lamento la demora.

Yuushin le saludó con su mano en una señal de paz, traía un paquete y la chaqueta de su hermana bajo el brazo, se acercó a saludar con una sonrisa antes de golpearla con su mano ligeramente en la cabeza.

— Llegas tarde —se quejó.

— Lo siento mamá, ayer demoré —le extendió las cosas que traía bajo el brazo—. Ten, el paquete de frituras es la compensación. Ahora tengo que irme, mi abuela quiere armar un rompecabezas... con los pies.

Akaya alzó una ceja. Ella tenía algo raro, hasta lucía más ordenada que de costumbre. Yuushin se rascó un poco la cabeza incómoda por la mirada, trató de camuflarlo pero fue imposible, sus ojos grises la delataban.

— Juguemos tenis mañana, hay una mini cancha en la escuela de abajo. Mi padre dijo que podíamos rentarla por hora —ánimo el chico, no había tocado una raqueta en todos esos días y necesitaba hacer algo de deporte.

— Akaya yo no juego te-

— ¿Prefieres seguir armando rompecabezas?

— Amo el tenis, me encanta el tenis, toda mi vida lo he jugado. Yo llevo los patines, tu preocúpate de los cascos y los palos de madera.

Rieron en conjunto antes de despedirse. Kirihara se volteó a mirar el trayecto por donde la joven se perdía a la vista, estaba seguro de que le ocurría algo.

.
.
.

Cómo a eso de las 09:30 de la mañana, equipado con su equipo de tenis y su buzo de práctica, Kirihara Akaya se dirigió a la vivienda de las Daisuke con la esperanza de hacer un poco de ejercicio y por que no decirlo, hacerla morder el polvo en el tenis ya que no había logrado ganarle en las diez últimas partidas de Mortal Kombat, era como devolver un favor.

Lamentablemente se encontró con una situación que no esperó.

— La fui a dejar ayer por la tarde a la estación, tuvo que volver a casa antes. ¿No te lo dijo?, dios, Yuu siempre hace lo mismo.

Akaya afirmó la correa de su bolso al ir conectando los cabos sueltos. No eran demasiados ni muy complejos, pero de lo que estaba seguro es que estaba ligeramente decepcionado y quizá se le notara a la vista, ya que la anciana puso una mano sobre su hombro tratando de animarlo.

— Dice que odia las despedidas, supongo que cambiarse tantas veces de un lugar a otro le arrastró esa manía, no te lo tomes personal Akaya-kun.

Solo suspiró agotado, podría haberle avisado, no se iba a poner sentimental... además así abría ahorrado el levantarse a las nueve de la mañana.

Al menos sus vacaciones no fueron tan aburridas esta vez.

.

.

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[1] Valeriana: Facilidad de adaptación.

[2] Daisuke Yuushin: Daisuke (escrito normalmente) significa "hombre justo" u “hombre de gran ayuda”; Yuushin (escrito normalmente) significa “corazón valiente”. Ambos son nombres de chico pero esta vez utilizo Daisuke como apellido; ese último también lo uso como referencia a Daisuke Ono, el seiyuu de Tokugawa Kazuya.

El apellido fue un capricho y en sí el nombre no tiene que ver con el personaje. Creo (?)

[3] Haiku: Poema japonés de 17 sílabas nacido de la escisión del haikai, del cual se conservaron solo los tres versículos iniciales (de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente).

[4] Tsundere: es un personaje arquetipo que describe a una persona cuyo comportamiento es frío y hostil hacia otra persona, pero que después de un tiempo muestra su lado cálido, sensible y amigable.

Segundo cap, yai. Lo de los dos cartuchos de Smash para mi es común, en mi universidad solemos reunirnos a jugar en grupo con otras facultades y siempre más de alguno anda con uno de sobra aparte del suyo. Es muy gracioso. XD

Y el final, awhh, pobre Akaya. Pero no se preocupen, esto está por comenzar. Ah ~ al pj me lo imagino con el físico de Tanamachi Kaoru de Amagami SS, obviamente con los ojos de color gris y un tanto más seria de rostro. xD

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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por P4nico el Mar Feb 09, 2016 5:44 am

Tercer capítulo!

Vengo altamente contenta luego de una larga ausencia, tanto en fanfiction como en Wattpad he tenido una buena acogida con el FF, así que ahora lo escribo con más ganas!

Me estoy reventando de la risa con Prison School, así que probablemente este capítulo sea más fumado que de costumbre. (?)

¡En fin!, los dejo con la continuación ~


.

.

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Advertencias: Quizá un poco de OOC (Out Of Character), leve. Aparición de OC (Original Character). Malas palabras, sarcasmo y diversión al estilo Tenipuri. ¡No habrán sumos de Inui por ahora!, puede leer tranquilamente. Wink)

The Prince of Tennis/Tennis no Oji-sama ©️ Konomi Takeshi.

____________________________________________________________________________________________________________________________

Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso las que perdemos.

El curioso caso de Benjamin Button — F. Scott Fitzgerald.

Objetivo III: Mamá tenía un criadero de algas marinas.

Si uno de sus compañeros le hubiese visto pedaleando de la forma en la que lo hacía seguramente le hubiesen lanzado un comentario del tipo "está entrenando para ser el rayo amarillo de Konoha" [1], cosa que no le molestaba para nada pues el rubio era más genial que el diablo en una motocicleta haciendo piruetas, pero ese no era el caso ya que definitivamente no tenía tiempo para bromas, peleas o engaños de Nioh.

Iba tarde, muy tarde.

Y su primera clase era inglés, tenía test. ¿Quién le mandaba quedarse hasta tan tarde jugando?

Lo peor de todo era que, siendo la segunda semana de clases, su buchou ya le había advertido con una de sus sonrisas las consecuencias de reprobar aquella materia otra vez y estaba seguro que, por mucho que quisieran ser los campeones nacionales de nuevo, lo dejarían fuera si no cumplía con sus obligaciones escolares a un nivel aceptable, cosa difícil, cada vez se le hacía más complicado el darle en el gusto a Sanada.

Y claro, no solo las notas le preocupaban, las burlas de los demás y los gritos de su fukubuchou era lo que menos quería durante el primer semestre. Siempre le trataban como a un crío, incluso Yagyuu. Ojalá de un día para otro pudiera aprender inglés o algo para probarles que podía ser alguien responsable y maduro para que dejaran de fastidiarle.

Tal vez se lo pediría como regalo a santa.

Estacionó de mala manera la bicicleta fuera del instituto y siquiera le colocó bien la cadena con el candado por las prisas. Corrió a todo lo que le dieron sus piernas por los pasillos hasta llegar al segundo piso, localizar la sala 2-D que le correspondía este año, y abrir de manera precipitada la puerta. Obviamente todos los que estaban adentro se giraron a mirarle.

Uniforme desordenado, cabello despeinado –más de lo normal-, bolso colgando de un hombro y sudor bajando por su frente. Ni siquiera tenía bien puestos los zapatos correspondientes para ocupar en la escuela, ya sentía el "Tarundoru" en sus oídos.

— Kirihara Akaya, si llegas tarde al menos ten la decencia de entrar en silencio.

— ¡L-Lo siento!

Risas, sus compañeros solo se limitaron a eso en voz baja mientras el iba al asiento número seis de la sala, acomodó sus cosas rápidamente y se recargó en el pupitre tratando de reponer el aire utilizado hasta entonces. El profesor se mantuvo de pie al frente con una mano sobre su vista, rogándole a su úlcera que aguantara un año más. Para cuando se calmó carraspeó un tanto y le entregó bolígrafo de pizarra a la chica que estaba junto a él para hacer la presentación que Akaya había interrumpido. Ella inmediatamente comenzó a escribir su nombre en la pizarra, más de alguno se extraño o murmuró entre si.

— Como les estaba contando antes de que Kirihara-kun nos interrumpiera, tendremos una nueva estudiante con nosotros a partir de ahora. Acaba de ser transferida desde un instituto de Osaka.

Le hizo una seña con la cabeza, la muchachita asintió en silencio.

— Mi nombre es Daisuke Yuushin, pueden decirme Yuushin. Espero que nos llevemos bien.

Hizo una reverencia ligera y se quedó parada adelante esperando a que le asignaran el puesto libre del fondo del salón. Una ligera risa se sintió antes de que se escuchara el murmullo de "tiene nombre de chico", Yuushin abrió la boca de momento para contestar con una grosería cuando el ruido de una silla siendo arrastrada sin gentileza por el piso acalló todo posible comentario extra.

— ¡Pero si eres tú!

Kirihara había alzado la voz más de lo debido mientras la indicaba con su dedo índice, ella solo arqueó las cejas con sorpresa mientras las miradas del resto de la clase se concentraban en ambos.

— ¡Kirihara, fuera!

— ¡P-pero...!

— ¡Fuera!, y quédate allí. Entrarás a la segunda hora para hacer el examen.

Tshé

Resignado no le quedó otra que obedecer y con las manos en sus bolsillos salió del salón con la cabeza baja. Así pasó una hora escapando de los delegados del pasillo para después entrar a rendir la prueba de inglés, o medio rendir, ya que se quedó dormido a penas se aburrió y solo despertó tres minutos después del toque de campana para el primer receso. Entregó su prueba y caminó hasta el fondo del salón con suma prisa, quedándose detrás del muro organizado por sus compañeras de clase para interrogar a la nueva adquisición.

— ¿Hablas Kansai entonces?

— Solo estuve en Osaka una temporada corta, no vivía allí. Aunque puedo decir oideyasu y comer Okonomiyaki'de [2]

Algunas muchachas aplaudieron, otras rieron y como siempre que Yuushin salía con ese tipo de comentarios, en los cuales nadie sabía si eran realmente ofensivos o si solo estaba tratando de hacer una broma, quedó inexpresiva mirándolas, por lo que el ambiente relajado duró poco. Akaya trató de hacerse espacio entre ellas en ese intertanto de confusión sin lograrlo ni poder llamar la atención lo suficiente como para que se apartaran. Frunció el entrecejo mientras se cruzaba de brazos asesinándolas con la mirada mientras sentía las risitas de unos compañeros tras su espalda.

— ¿En donde estudiabas? —preguntó otra, Yuushin cerró el cuaderno que tenía sobre la mesa para guardarlo en su mochila.

— Tokiwakai Gakuen [3], la escuela afiliada a la misma universidad —un "oh" alargado general, Daisuke se levantó con la idea de ir a comprar pero las muchachas siguieron deteniéndola.

— ¿Y de donde conoces a Kirihara-kun?

Silencio, el grupo de chicas fijó su vista en la que había hecho la pregunta, una bajita de gafas a la que todos conocían por no decir una palabra nunca aunque la estuvieran matando en pleno salón. Daisuke solamente ladeó su cabeza, haciendo que su cabello oscuro medio ondulado se sumara al movimiento.

— ¿Quién es Kirihara?

— ¡Yuushin-san eso es cruel!

Esta vez las chicas se abrieron paso ante el grito para exponer a ambos jóvenes, el menor avanzó hasta el pupitre de la otra y lo golpeó con ambas manos. El salón quedó en silencio mientras la Daisuke se dedicaba a analizar la figura de la maraña de cabello negro que estaba frente a ella.

— ¿El chico del periódico?, ya te dije que no doy propinas, solo me encontraste de suerte en la puerta —volvió a ladear la cabeza con inocencia.

— ¡Soy Kirihara Akaya, el de las vacaciones!

Yuushin alzó las cejas y comenzó a rebuscar en los bolsillos de la chaqueta de su uniforme, cuando por fin lo encontró lo extendió frente al jugador con sus dedos. Era un botón dorado, muy parecido a un pin.

— Mira mi distintivo de letrado [4]

— ¡Yuushin-san!

Akaya se frustró, el resto no entendía que sucedía y Yuushin solo guardó el pin nuevamente en su bolsillo. El chico corrió hacía su puesto, rebuscó algo entre sus cosas y volvió donde la mayor con algo entre sus manos; pasados unos segundos le mostró su 3DS.

— ¡Oh! —soltó tranquila como si hubiera recordado algo de pronto, a Kirihara le brillaron los ojos de momento—. ¡Robin!

— ¡Kirihara Akaya! —le corrigió enojado, ligeramente sonrojado, aquel apodo era vergonzoso cuando lo decía estando con más gente.

La más baja, solo por centímetros, extendió una de sus manos para palmetearle la cabeza como si estuviera tratando con una mascota y le dedicó una sonrisa tranquila que mantuvo una vez que Kirihara apartara el gesto enojado. El resto solo quedó en silencio, expectantes a que les dieran una explicación para lo que sucedía.

Daisuke aprovechó ese momento para abrirse paso entre el muro de chicas, pasar uno de sus brazos por el hombro de Akaya y encaminarlo fuera del salón.

— ¡Tengo tantas cosas que contarte, Robin!, ¡Sobretodo lo del batimovil, que porquería!

— ¡Su-suéltame!

— No seas misógino y escucha.

.

.

.

— Me salvaste, esta es tu ofrenda, lamento no tener cabras ni una pila de fuego con cadáveres para ofrecerte.

Akaya alzó una ceja nuevamente. Yuushin se sentó en silencio frente a él extendiéndole un jugo de naranja mientras ella desarmaba la envoltura del emparedado de jamón-queso.

Habían logrado salir del salón con éxito y evadir a todos los que habían querido acercarse a hablarles. Incluso se habían echo de comida más una mesa en el comedor del instituto para ellos dos; Akaya le miraba en silencio mientras esta comía de manera perezosa, estaba pensando las palabras para reclamarle por su falta de consideración con él cuando se fue sin avisar de aquel pueblo mugroso y le dejó totalmente so-

— Lo siento.

Pestañeó, aquello había sido rápido.

— No tienes modales —le reclamó a la vez que metía la pajilla dentro de la caja de jugo.

— Los perdí en una apuesta, eran mis modales o una banana.

Akaya escupió el jugo de improviso logrando que algunos se voltearan a verle, su risa ni siquiera disminuyó incluso cuando vio la expresión neutra de su ahora compañera de clase. Yuushin solo le dio otra mordida a su emparedado en silencio.

— Moh, ¿Por qué no me dijiste?, me habría ahorrado levantarme tan temprano, tampoco me iba a poner sentimental —soltó con total sinceridad al desviar el rostro y volver a beber jugo por la pajilla.

— Odio las despedidas —entrecerró los ojos y le dio una mordida rabiosa al pan.

— Lo sé, me lo dijo tu abuela —suspiró. Se recargó sobre la mesa del comedor con uno de sus brazos para mirarla enojado.

Daisuke blanqueó los ojos y soltó aire luego de tragar. Colocó un brazo sobre la mesa y apoyó su cabeza en su mano derecha.

— Cuando te mudas tanto como yo solo te habitúas a ver a las personas solo una temporada corta. Digamos que desarrollé una personalidad de adaptación rápida a los cambios, acepto todo cuál es, por ejemplo: si me raptan ahora no entraría en pánico en ningún momento.

Akaya pestañeó confundido, rascó su cabeza y le dirigió una mirada incrédula, Yuushin solo se la sostuvo.

— Eso... es imposible, ¿no es lo mismo que huir? —esta vez la chica mutó ligeramente su expresión, Kirihara no investigó más allá. Suspiró al cerrar los ojos—. Por un momento casi escuché hablar a Yanagi-senpai, prefiero que digas monosílabos.

— ¿Yanagi... senpai?

— ¿Akaya?

El aludido se volteó rápidamente asustado y la joven solo levantó la vista. Si Kirihara hubiera estado bebiendo del jugo otra vez seguro se lo hubiera escupido en todo el uniforme escolar de Yanagi Renji.

— Tu nivel de invocación es over nine thousand, Akaya.

El chico se volteó de regreso para regañarla y fue allí cuando Yanagi detectó la presencia de su acompañante, no recordaba haberla visto en la clase del menor jamás y según sus datos tampoco pareciera que estuvieran una cita. La chica le miró en silencio mientras le daba otra mordida a su emparedado, ignorando de paso como Sanada le reclamaba a Kirihara su falta responsabilidad por llegar tarde en la mañana.

El menor del grupo ni siquiera quería saber como se había enterado su sub-capitán.

— Ah, ella es Daisuke Yuushin, es nueva en mi clase. Yuushin-san, ellos son Fukubuchou y Yanagi-senpai

— Sanada Genichirou —corrigió rápidamente con voz seria, Kirihara soltó una risa nerviosa.

Yanagi pareció pensativo dos segundos. Más, se presentó correctamente luego.

— Mucho gusto —Yuushin desvió ligeramente su mirada hacía el frente, fijándola en el reloj de la pared—. Akaya, deberíamos regresar ya.

— ¡Oh, cierto!

Ambos adolescentes se despidieron antes de salir del comedor escolar rápidamente. Renji llevó su mano libre bajo su mentón mientras formaba una expresión algo confusa, Sanada solo le miró de reojo esperando.

— Umh... extraño —murmuró más para si que para el sub-capitán del Rikkai—. Hay un 20% de probabilidades que Akaya tenga un amigo del género femenino de manera concreta, todo apuntaba que comenzaría con ello ya para el próximo año.

— Yo creí que era su hermana... o algún pariente —Sanada parecía tan o más confundido que el maestro de los datos.

— No puedo negar que tienen cierto parecido.

— ¿Tendrá alguna repercusión para el equipo?

El estudiante de tercer año suspiró.

— Mi intuición me dice que no, sin embargo, creo que me hacen falta algo más de datos. Veremos que sucede hoy en las prácticas.

.

.

.

Caminaba por los pasillos del instituto Hyotei de manera calma e ignorando los suspiros de las chicas que se asomaban por la puerta de sus salones solo para verle pasar. Con su metro setenta y siete de alto, cabellera rubia, ojos verdes y cara de pocos amigos era difícil ignorarle, incluso para los hombres de su clase, quienes se sentían algo intimidados solo por su mera presencia; ¿Cómo no hacerlo?, solo el acento británico con su japonés ponían a la mayoría bajo sus pies con tan solo decir unas palabras. Sin embargo...

— Atobe-san, Ootori-kun y yo ya terminamos la lista. ¿Necesita algo más?.

Jamás le llegaría a los talones a Atobe Keigo.

— Gracias Kilian —el muchacho de segundo año le entregó un folio pequeño de hojas impresas al momento en el que el rey extendió su mano para recibirlas—. Por ahora no, nos vemos en la practica de tenis.

El muchacho de tez pálida hizo una leve reverencia antes de abandonar el salón, en el camino se topó con Kabaji quién solo saludó con un movimiento ligero de su cabeza antes de irse a su mundo. Un par de chicas de tercer año le siguieron de cerca en cuanto comenzó a bajar las escaleras rumbo a su salón de clases, no las notó hasta que ellas le llamaron poco antes de toparse nuevamente con Ootori Choutaro.

Uso un tono amable para hablarles mientras era visto de cerca por sus compañeros.

Maldito suertudo.

.

.

.

— Oh, Akaya.

El chico casi choca con la muchachita a la salida de su salón, había tenido que quedarse a hacer el repaso de inglés otra vez sin razón aparente, era una real lástima que su profesor a cargo este año fuera aquel que les impartía la materia que se le daba peor. Pero no era momento para quejarse de cosas sin importancia o ponerle mucha atención a su nueva compañera de castigo escolar, otra vez iba tarde a las prácticas de tenis por culpa de sus fallas académicas.

A todo esto, ¿Cuál era la razón de que a ella la hubieran dejado escapar antes que a él?, no era justo.

— Tengo excusa de que tramitaron mi matricula dos semanas después.

Kirihara mostró una mueca de miedo, ¿Acaso ella leía mentes?.

— ¿No estás atrasado?

— ¡Moh!, ¡Fukubuchou me va a matar!

Se quejó de manera audible antes de salir corriendo en dirección a las canchas, afirmando la correa de su bolso puesta sobre su hombro y siendo seguido de cerca por Yuushin. Graciosa era la escena, la vaga chica a penas hacía mucho esfuerzo por mover los pies, incluso, Akaya dejó de divisarla en cuanto llegó a los camarines para cambiarse de manera rápida antes de que notaran que otra vez iba fuera del tiempo. Para cuando salió, Daisuke Yuushin le esperaba apoyada de espaldas contra la pared del edificio al lado de la puerta, tenía una pajilla de un jugo de naranja en los labios. El de segundo año suspiró con cansancio al verla; con su raqueta ya en mano cerró la puerta tras su espalda y la miró.

— ¿Dónde te metiste? —estaba seguro que no quería saber, pero era imposible no preguntar.

— Me dio sed y fui por un jugo, ¿Quieres? —le ofreció la cajita como si nada, casi con una sonrisa en los labios.

Daisuke Yuushin era una persona perversa.

Fue estúpido, Kirihara lo sabía; ponerse colorado por una cosa así no era algo muy de él y el que Nioh saliera de la nada a burlarse fue lo peor que le pudo pasar en aquel momento. Gracias a su sobre-reacción llamó la atención de la mayoría en las canchas, incluyendo a Renji, Yukimura y Yagyuu quienes se voltearon a mirarle.

Plan fallido, ¿qué excusa iba a decir ahora?, si decía la verdad lo torturarían con una sesión de estudios.

— ¿Y ella es tu novia?

El trickster fijó su divertida mirada en la más bajita, esperando una reacción avergonzada, lamentablemente para él o para Kirihara, eso fue lo que menos obtuvo.

— No, acostumbro a pasear a mis perros con correa.

Nioh pestañeó confundido por un par de segundos antes de reír burlón y Kirihara tardó un tanto en comprender lo dicho, para cuando entendió la broma completa se giró hacía Yuushin con toda la intención de reclamarle, más, la chica ni siquiera se alteró.

— Interesante, ¿Cuál es tu nombre? —Masaharu, ajeno a los reclamos del de segundo año planeaba seguir con el intercambio de palabras. La menor solo le miró en silencio.

— Bat-

— Daisuke Yuushin, 1.65 cm de altura, segundo año, clase 2-D, asiento 20. Acaba de ser transferida de un instituto de Osaka.

— Oh, así que es ella de la que me hablaron. Buen trabajo como siempre, Renji.

Aterrador. Fueron los primeros pensamientos de la chica de ojos grises en cuanto desvió su mirada hacía los tres nuevos sujetos que se aparecieron en escena; los dos monstruos del Rikkai y el primo del campo, haciendo una referencia mental a Yagyuu, le dieron ese casi desconocido cosquilleo en la columna vertebral de la espalda, supo de inmediato que bromear con ellos no sería algo que pudiera contar como anécdota divertida a sus futuros nietos. Sobretodo aquel risitas, que a leguas se veía el más maligno de los tres. Le costó pasar el jugo por su garganta, Yukimura tenía su vista puesta en ella.

No le gustaba nada esa sonrisa, pronto quería hacerse invisible e irse tan rápido como le fuera posible.

— ¡Akaya!, ¡Tarundoru!

Y el menor de los regulares huyó cual gacela en cuanto apareció el abuelo de la gorra, según Yuushin, luego de que comenzara a gritarle mientras le mandaba a correr unas dos mil vueltas a la pista de atletismo.

— Así que... ¿Eres nueva compañera de Akaya?, no pensé que lo siguieras al entrenamiento, deben ser muy buenos amigos.

La de ojos grises siguió bebiendo jugo en silencio mientras observaba al capitán del Rikkai a los ojos. A ella no la engañaba, él era el enemigo número uno. Si ella era Batman, ese chico sería el Guasón, eso era fijo.

— Nos conocimos hoy —omitió el "nos reencontramos" apropósito, obviamente Yukimura se dio cuenta y solo pudo ampliar más su sonrisa ante la mentira evidente.

— La verdad quedó en reforzamiento junto con Akaya por el test de inglés —Renji fijó la sentencia, Yuushin solo abrió los ojos sorprendida.

— A Sanada no le va a gustar cuando se entere.

Seichii dejó escapar un suspiro mientras que Yagyuu solo ajustó sus gafas luego de que Nioh soltara su típico "Puri". A la Daisuke le dio mal espina todo el ambiente y aún más con el Sherlock de ojos rasgados, ahora comprendía el por que Kirihara se había puesto tan histérico cuando le mencionó que iba tarde.

— Bueno, veo que están ocupados.

Soldado que huye sirve para otra batalla, lo siento Robin. O eso pensaba hasta que se giró para salir de entre el grupo y una mano sobre su hombro la detuvo estilo mafia haciendo algo de presión; al girar su rostro mostró el aburrimiento de siempre, más internamente, chillaba como una chica histérica que ve un ratón pasando por sobre sus tacones. Terminó de beber el jugo aprendo la caja de manera inconsciente, la sonrisa de Seichii no desapareció nunca.

— Ya que estás aquí, ¿No quieres quedarte a ver?, somos un equipo de nivel nacional.

— Dejé un puzzle sin hacer en casa, lo siento.

— Akaya es titular del equipo, ¿De verdad no quieres quedarte?.

Si hubiese tenido el valor suficiente para decirle que era un acosador sexual de seguro le destrozaba el hombro y él quedaba como la víctima. Tuvo que quedarse, escapar le fue imposible y aún más con el tal Marui Bunta metiéndole conversa desde detrás de las rejas de protección. Para cuando el entrenamiento terminó, y pudo escapar del pelirrojo raro amante de los dulces, se reunió con Kirihara a la salida del instituto. La moral de ambos estaba tan baja que hasta un aura negra inhumana desprendían del cuerpo.

— Convives con gente horrible —soltó de pronto, el chico solo suspiró cansando llevando una mano detrás de su nuca.

— Al menos tu no corriste por toda la cancha.

— No son humanos.

— Y Fukubuchou no estuvo al pendiente de ti toda la tarde.

— Monstruos...

A Akaya le saltó una venita en la frente. Se volteó y la miró con enojo.

— ¡No hables así de mis senpais!, ¡Sé que son raros pero...!, ¡Pero...!

Y las palabras se quedaron allí, no supo como continuarlas. Otro punto a favor de su compañera.

— S-son buena gente —murmuró desviando la vista avergonzado, luego apuntó a la chica con su dedo índice sin mirarla. Ella pestañeó—. Así que n-no hables mal de e-ellos.

Yuushin mostró media sonrisa y palmeteó la cabeza de Kirihara unas dos veces antes de que él apartara su mano con violencia. Tal vez no eran tan malos como ella creía, solo necesitaba hablar con ellos más tiempo y encontrárselos de una manera más casual o menos problemática que un atraso al entrenamiento; quizá hasta pudiera tener senpais a los que pudiera saludar en los pasillos si todo se daba de un bonito color de rosa. Sería un buen inicio.

— ¡Ustedes dos!, ¡Akaya! —aquella voz la conocían muy bien. El hombre enojado de la gorra los estaba llamando.

Ni hablar, conocerlos mejor al carajo, ¿A quién quería engañar con ese optimismo?.

Los de segundo se miraron casi al instante y echaron a correr a todo lo que dieron sus jóvenes piernas. Quizá hasta dejaron una estela de humo a su paso, algo realmente cómico para la persona que les veía desde la entrada del Rikkai Dai Fuzoku con una sonrisa misteriosa y su mochila de tenis sobre el hombro.

— ¿Nioh-kun? —Yagyuu miró a su compañero de dobles algo curioso.

— Puri.

Ahora tenía dos algas con las que jugar.

.

.

.

— No es justo que tuviera que pagar por tus hamburguesas.

— Te hice un cumplido, era lo mínimo que podías hacer.

El de segundo suspiró cansado, no podía con la lógica de la más bajita. Menos aún si amenazaba con lanzarle el contenido de su vaso con gaseosa al rostro.

— Eres buen jugador de Billar.

— Por décima vez, se llama tenis, Yuushin-san.

— Yuu-kun —corrigió.

¿Era su idea o cada vez acortaba más la manera en la que tenía que referirse a ella?.

— No puedo creer que aparte de sordo seas lento.

Akaya apretó un tanto el barquillo del helado que llevaba en su mano derecha, había aguantado su cuota de insultos por hoy. Se preparó para golpearla encima de la cabeza con su puño libre pero ella se detuvo con un vacío en los ojos, mirándole directamente; el chico retrocedió de manera instantánea con algo de miedo.

— ¿Quieres ser un unicornio, Robin-kun? —preguntó en tono pausado sonriendo levemente.

El jugador de tenis asumió inmediatamente que si seguía así el cono de su helado quedaría estampado en su frente. Chilló de manera baja retrocediendo más de manera brusca, con tan mala suerte de que empujó justo a la persona que trató de esquivarlos para seguir caminado. La figura somnolienta chocó contra el escaparate de una tienda, bostezó y siguió su andar sin siquiera inmutarse a la instantánea disculpa de Kirihara.

— Lo siento, aún está dormido.

Ambos se dieron la vuelta casi al instante. Allí un joven de rubia cabellera corta les hacía una reverencia para poco después comenzar a caminar más rápido y alcanzar al chico más bajito con su mismo uniforme.

— De-descuida... —Akaya se tardó en responder. Se quedó en silencio analizando las figuras que iban en dirección a su instituto.

— ¿Era extranjero? —Yuushin había ladeado un tanto la cabeza mientras bebía su gaseosa. Pregunta obvia, rubio, de ojos verdes y japonés un tanto burdo.

Aquellos dos llevaban el uniforme de Hyotei y el más bajito se parecía mucho a Jirou Akutagawa, ¿Qué hacían por esa zona?

.

.

.

Las dos primeras semanas de clases pasaron rápidamente para Yuushin quien, acostumbrada a las habituales mudanzas, no le costó mucho adaptarse a una nueva escuela, compañeros y clases. Como no era alguien muy brillante, ni destacaba en algún deporte, ni mucho menos parecía interesada en integrarse a algún club extra escolar, pasaba prácticamente desapercibida ahora ante sus profesores y compañeros. Quizás y solo quizás, por llevarse mejor con Kirihara que con el resto de la clase o jugar con su consola en los ratos libres, parecía un tanto extraña. Pero no era algo que le preocupara, estaba segura que en cualquier momento le tocaría moverse otra vez y solo pasaría ser un recuerdo.

Sin embargo, como en toda historia, había algo con lo que ella no podía lidiar a pesar de toda su experiencia en hacerse la idiota. Algo de lo que huía cada vez que podía de la manera más extraña y rápida posible.

— Buenos días, Yuu-kun.

Yukimura Seiichi la saludó con un ademán de su mano y una sonrisa para rodar un comercial de pasta dental en plena fila de la cafetería. Iba con dos de sus compañeras más un chico de su clase, la vieron tensar el cuerpo, saludar rápidamente y huir del lugar sin comprar absolutamente nada.

— Haha, que agradable —río, las chicas restantes le miraron como si fuera un ángel—. ¿Puedo colocarme en su puesto?.

— ¡Claro, Yukimura-senpai!

La suerte no la acompañaba el día de hoy en absoluto. A la salida del comedor se topó de lleno con Sanada y Renji, hizo una reverencia rápida antes de seguir caminando a toda velocidad con el estómago gruñendo por la falta de comida.

— Se debe haber topado con Seiichi —Yanagi Renji mostró una sonrisa ligera. El emperador cerró los ojos y negó con la cabeza de manera ligera.

— Debería dejar de asustar a esa chica.

— Creo que la está entrenando.

Genichiro alzó una ceja dudoso. Había visto conversar a esos dos entre la semana y no le gustó nada por algún motivo.

— Por cierto —el tenista de datos le miró—. Supe que ayer a Yukimura en gimnasia le dio un calambre que lo tuvo en la banca el resto de la clase, ¿Está bien?

— Umh... —Yanagi pareció meditar—. Me comentó algo, le aconsejé que aumentara el consumo de líquidos antes de realizar ejercicios.

— ¿No sería mejor disminuir un poco el entrenamiento? —el vice-capitán del Rikkai estaba claramente preocupado.

— Es el único que ha presentado molestias, de todas formas tomaré medidas al respecto en caso de cualquier eventualidad.

Daisuke Yuushin ya estaba casi llegando a su salón cuando la conversación de ambos estudiantes se desvió a temas netamente académicos. Esquivó a Marui Bunta con agilidad en cuanto este intentó revolver su cabello a la entrada de su clase, le quitó el paquete de galletas Kirihara Akaya y se fue directo a su asiento, poco le faltó golpearse la cabeza contra el pupitre repetidas veces para descargar su frustración reprimida.

De paso también para ignorar los alegatos de Akaya sobre su colación y que no había desayunado por quedarse dormido.

— Esta escuela es horrible.

Uno de sus compañeros se acercó a ella para preguntarle por la comida que le encargó. Ella solamente le entregó el dinero de regreso antes de terminar de comer las galletitas de animalitos.

.

.

.

— Oh, así que sí son un equipo nacional.

Yuushin presionó una vez más su generador de aplausos automático con uno de los dedos de su mano en cuanto terminó de hablar, este emitió el conocido "clap clap clap" antes de que el pelirrojo a su lado se echara a reír de buena gana. Aquella chuchería se la había ganado en una de las maquinitas de la zona de arcades cuando fue con Jackal, Marui y Kirihara la semana pasada, le resultaba bastante útil incluso en clases cuando su compañero respondía bien una pregunta de matemáticas. Descubrimiento útil para una floja como ella.

El as de segundo año había intentado tres veces quitarle las baterías al aparatito sin resultados. Yuushin siempre lo encontraba en plena tarea y lo amenazaba en convertirlo en unicornio.

— ¿Akaya no te mostró la estantería con premios?, está el de los nacionales del año pasado.

Marui cuestionó elevando un poco las cejas, Jackal a su lado solo se limitó a seguir grabando el partido de Seigaku contra St. Rudolph con la cámara de vídeo que le había prestado el tenista de datos. Últimamente la compañerita de clases de Akaya se les aparecía hasta en la sopa cuando en un principio trataba de evitarles a toda costa, era extraño, más aún cuando trató de preguntarle a Renji que planeaban y este solo le sonrió poniendo una mano sobre su hombro.

Desde ese día comenzó a simpatizar en algo con ella.

— Si, pero creí que era premio de consolación o algo así —comentó sin darle mucha importancia. Bunta le revolvió el cabello con su mano libre.

— Típico de los niños, jamás leen.

Butamaru.

Combinar la palabra "cerdo" con el apellido del pelirrojo era una muy buena táctica para hacerlo perder los estribos y hacer una seña de paz con los dedos en señal de otra victoria. Yuushin llevaba una cuenta mental de Butamaru: 3, Capitana-asombrosa: 5. Ya quería llegar a los diez puntos y cobrar su hamburguesa.

— ¡Jackal, maldito!

— ¡Venga, que no he dicho nada durante media hora!

Defensa inútil pues el tensai del Rikkai siguió zamarreándolo con fuerza. La Daisuke río en ese momento cual villana de Shojo, colocando una de sus manos sobre sus labios soltando el conocido "oh-oh-oh".

— A todo esto —sus senpais dejaron el pleito para prestarle atención—. ¿Para que vinimos a otra prefactura a grabar partidos?, ¿No deberíamos venir para las finales?

— "¿Deberíamos venir?" —el extranjero detectó algo mal en esas dos preguntas.

— ¿Tú no deberías estar en clases?

Yuushin solo se alzó de hombros, como exponiendo lo obvio.

— La manager del club debe ir con ustedes a sus partidos.

Marui se echó a reír otra vez. Jackal solo suspiró cansado, ella había escapado de la escuela otra vez.

— ¿Desde cuando eres la manager del club de tenis?

— ¿Quién dijo que era la manager?, aparte de cerdo eres tonto.

— ¡Jackal, te mataré!

— Santo cielo.

Luego de forcejear por unos segundos las cosas volvieron a la calma. Obviamente todo había quedado grabado en la cinta de vídeo y el encargado de ello se debatía en borrar o no el contenido, no quería que esa conversación cayera en las manos equivocadas o los tres estarían en problemas.

— No respondieron mi pregunta —soltó de pronto en tono aburrido en cuanto pasaron tres minutos exactos de silencio.

— Yanagi es un tenista de datos —Jackal comenzó la explicación, la vio alzar una ceja y continuó de manera más pausada luego de apagar la cámara—. El analiza los partidos y programa los entrenamientos según los datos que recoge... o algo así.

— ¿No es lo mismo que hacer trampa?.

— Trampa es huir de la escuela... Yuushin.

Chilló de manera interna antes de ser presa de ese escalofrío en la columna vertebral en cuanto escuchó la voz calma en su espalda, no había necesidad de ser un genio para saber de quién se trataba y que debería gastar el menor tiempo posible en sus singularidades para irse del lugar. Volteó su rostro de manera temblorosa para luego saludar a Yanagi e, inmediatamente, correr a velocidad luz junto a Kirihara, quien estaba a solo unos metros bebiendo liquido desde una botella transparente.

Desde lo lejos pudieron ver como ella le daba un golpe en la espalda de manera sorpresiva, con fuerza suficiente como para que el otro escupiera el líquido casi al instante. Akaya le gritó algo y tiró la botella al piso antes de desaparecer por uno de los senderos del parque deportivo, Yuushin volvió a correr en dirección desconocida en cuanto Yagyuu con Nioh la encontraron distraída.

Malditos raros.

Wow, había dicho una mala palabra con intención de ser ofensiva, otro nuevo record para ese instituto lleno de gente demente.

Metió unas cuantas monedas a la máquina expendedora de refrescos, presionó uno de los botones con fuerza y, con el ceño fruncido, se agachó un tanto para recoger la bebida que había encontrado. Grata fue la sorpresa al encontrarse, además de su bebida, una botella de agua sin gas justo en la boca de la máquina. Sonrió leve, retirando ambos productos con sus manos, abriendo la lata de bebida casi al instante.

— Umh... Disculpa.

Reprimió lentamente el aura de muerte que amenazaba con escaparse de su cuerpo antes de darse la vuelta con la mejor cara de poker que pudo poner. Frente a ella estaba un jovencito de aspecto cansado, cabello castaño corto y con el uniforme blanco deportivo de una de las escuelas que Jackal estaba grabando antes; el desconocido la miró un tanto apenado, colocando una mano tras su nuca antes de hacer el gesto de hablar.

— Se te quedó el agua, ¿No es así? —Yuushin se le adelantó y le tendió la botella sobrante en silencio. Era demasiado bueno para ser verdad, pensaba.

— Si, l-lo siento —se disculpó en un tono un tanto avergonzado.

La chica del Rikkai se alzó de hombros insistiendo en que el otro tomara la botella de agua por la que había pagado. Yuuta Fuji pestañeó confundido de pronto, era como si estuviera en un trance post partido perdido, cuando iba a tomar la botella otra persona llegó al lugar de manera agitada interrumpiendo el silencio.

— ¡Yuu-kun... Buchou...!

No se necesitó decir más, por la cara de su compañero de clases supo de inmediato que algo malo había pasado, quizá aquello que venía avisándose desde principio de año para la familia Yukimura.

Daisuke Yuushin apartó la botella de agua y poco menos que le forzó la lata de bebida al de St. Rudolph en una de sus manos. Segundos después ya se había ido con Kirihara en dirección de la entrada del parque donde estaba casi la mayoría del equipo de tenis del Rikkai con su uniforme amarillo.

Yukimura se había desmayado en cuanto estaban dejando el lugar y diez minutos más tarde una ambulancia se lo había llevado a la clínica más cercana.

Las siguientes dos semanas fueron las peores, con un diagnóstico problemático el capitán del equipo de tenis del Rikkai dejó de ir a clases de pronto. No sin antes claro, anunciarlo de manera oficial al club que lideraba para que no hubieran problemas cuando comenzaran a notar su ausencia en prácticas y partidos.

Obviamente, no fue la única sorpresa que recibieron aquella tarde de lunes.

— También quiero anunciar desde hoy que el club contará con una manager de segundo año, que se ofreció muy amablemente hace ya algún tiempo.

Una sonrisa amigable por parte del más alto, acompañado de un empuje a la espalda temerosa de Yuushin para que avanzara y se presentara a sus nuevos amiguitos fue algo que muchos los hizo pensar sobre ese "se ofreció amablemente".

— Da-Daisuke Yuu-Yuushin, espero que nos llevemos bien.

La risa camuflada con una tos falsa de Yagyuu fue lo que marcó el inicio de su más reciente adquisición en expresiones: sonrisa amable y un aura de muerte. Kirihara la experimentó de primera mano cuando ella volteó su rostro hacía el luego de que se echara a reír.

Hazme cargar botellas con agua y te las meteré por donde no te entra el maldito sol, bastardo.

Sanada la mandó a correr unas cuantas vueltas por la cancha de atletismo, importándole bien poco que se tratara de una chica con falda escolar y pantalones de gimnasia debajo.

Yukimura asintió en silencio, estaba dejando el club en buenas manos.

.

.

.

[1] Referencia a Minato Namikaze, cuarto Hokage. Naruto.

[2] Kansai-ben: en Kyoto-ben significa "bienvenido" oideyasu (おいでやす) en vez de irasshaimase (いらっしゃいませ) en el japonés estándar.

Tanto Osaka como el resto de la región de Kansai es famosa por su Okonimiyaki. El "de" final si pertenece al dialecto Osaka-ben, que se destaca por el uso de esa partícula al final de las oraciones.

[3] Tokiwakai Gakuen: Universidad de Tokiwakai Gakuen, se ubica en Osaka.

[4] Distintivo de letrado; Phoenix Wright - Ace Attorney.

Me dio algo de flojera revisar lo que tenía en cursivas (?)

Bueno... aquí tuve algunas dudas, no sé exactamente cuando es que Yukimura enferma o si ya estaba en el hospital a principio del año escolar, pero bueno, creo que esos dos necesitaban conocerse y odiarse (?).

Quería colocar algo más para finalizar este capítulo pero creo que lo dejaré hasta aquí por ahora.

Gracias por leer!
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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por Seishozion el Dom Mar 05, 2017 1:37 pm

Oh Por Dios! No sabes cuánto te amo!! Segué el link a tu cuenta en Fanfiction y allí tenías más capítulos, y me dejaste totalmente anonadada, leí tan sólo 2 de tus historias pero... te juro que no tengo palabras para describir lo que siento justo ahora, las 2 en cuestión fueron: Data don't lie (que lastimosamente está descontinuada uu, es la primera vez que leo un fic con Inui con papel protagónico en el romance de la historia, y no le iba mal en sus planes kkkk) y Paranoia Agent (Kiriharaaaa!!!!) Wayyyy!!! Tu forma de escribir... pareces profesional, en serio serio, en el caso de Data don't lie al priincipio como que no conseguía seguir el paso de la historia, pero poco a poco todo fue encajando y fue hermoso, pero me quedé con muchas dudas debido a que sólo habían 2 capítulos, sin embargo, MARAVILLOSO. En cuanto a Paranoia Agent ohhh!!!! Uno de mis personajes favoritos es Kirihara y me encantó la forma en la que lo retrataste, y en cuanto a Yuu, ella es el personaje más raro que me he encontrado en un fic, sus excentricidades y esa forma de expresarse que tiene jajajaja y lo más obvio, también la amé, no sé no sé, hay química (o lo había? XD). Ahora lo que yo quería saber es si ibas a seguir actualizando esta historia tan preciosa que me enamoró? Espero que sí puedas, y si no, mmm, pues igual y algún día lo puedas retomar, tengo muuucha paciencia cuando se trata de las cosas que me gustan, así que puedo esperar, sólo quería saber si se continuará, ahora bien, gracias por compartir tus historias, esperaré tranquila, GRACIAS GRACIAS GRACIAS Very Happy I love you
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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por P4nico el Mar Mar 07, 2017 5:36 am

KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA -inserte sonidos incomprensibles-

No sabes cuanta felicidad me da que lean esto y sobretodo: dejen un comentario tan cuchis. Bueno, resumiendo, la historia seguirá, aunque ahora estoy medio atrapada en un sin fin de cosas pero ya encontraré tiempo para sacarla adelante, jaja. En cuanto a Data don't lie, a esa historia le tengo un cariño enorme y me prometí a mi misma (cuando el vicio de Song of fire and ice se vaya) que le daré un fanfic bien armado, como son partes sueltas varios se pierden al leerlo.

Pero de verdad, repito: MUCHÍSIMAS GRACIAS. xD
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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

Mensaje por Seishozion el Miér Mar 08, 2017 1:02 am

Me respondió!! Me respondióóóóóóóó!!! Se desmaya y despierta al día siguiente***
Uff, jajajajaja me respondissteee!!! No sabes cuán emocionada estoy, no esperaba que fueses a responder, ni que lo hicieses tan rápido waaayyy!!! Te adooorooo!!! Jajajaja, sorry sorry, la emoción me gana ewe y te adoro aún más con las noticias que nos diste yeeeyyy!!! Entonces como ya dije antes, te esperaré tranquilita mientras juego el Gakupuri neeee, en serio que tengo ganas de saltar o ir a tirarme con paracaídas wayy!! Y serán ambas historias a las que no abandonarás, areare, te agradezco demasiado, yeyyy!! Ahora sí, seguiré con el juego, nos vemosss, grazieeeee!!! Razz Razz
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Re: [Comedia/Drama+OC] POT: Paranoia agent; Rikkai

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