Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

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Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Miér Feb 17, 2016 1:43 am

Miyuki:
El pelicastaño se sentó sobre su cama pasando su vista por la habitación. Al encontrarse solo recordó que ninguno de sus compañeros se había quedado la noche anterior y siendo fin de ciclo, tendría que volver a casa. Arrojó las sabanas bufando de disgusto, no le gustaba estar lesionado, y aunque no era nada grave tenía que cuidarse o su carrera como profesional terminaría demasiado pronto. Pudo haber ido a alguna fiesta, o quedarse entrenando hasta el cansancio pero no, la lesión se lo impedía, por lo que su fin de semana se resumió en maldecir, hacer bromas a los de primero y acomodando su equipaje para volver con su padre.

Tomó su maleta, le echó un último vistazo al cuarto y salió. La luz del día rebotó en sus lentes por lo que acomodó su gorra y siguió su camino. Antes de irse por completo, durante esas vacaciones, de la academia, dió una vuelta por el campo de entrenamiento vacío. Sonrió con el ánimo de las Nacionales del siguiente año y reanudó su caminó a casa.

Su trayecto no fue tan diferente del año anterior, por lo que al llegar a casa y saludar a su padre, fue directo a la cocina, se preparó algo sencillo y se sentó a la mesa a comer y ver la televisión. Cambiando canales, notó que en algunos hablaban de una nueva enfermedad pero dado que  ya se estaba haciendo una cura, no le tomó mucha importancia. El canal elegido fue uno de baseball, después de todo jugaba su equipo favorito.

-Perfecto-



Por si no has leído el libro:
- Ambientado en un mundo apocalíptico de zombies.
- Los zombies son lentos. Atacan a todo ser vivo que sientan, vean o huelan.
- La historia empieza antes del Gran Pánico (que es donde todo se pierde y la gente está desesperada por huir). Nadie sabe nada de los zombies, ni siquiera cómo matarlos.
- No hay cura, y lo que Miyuki vió en la TV es una cura para la "rabia".
Miyuki de Diamond no Ace:


Última edición por Kalitso_Lily el Sáb Mar 26, 2016 5:15 am, editado 1 vez
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Sáb Mar 26, 2016 3:11 am

Claire:
La peliroja se paseaba en su motocicleta por la ciudad, era una ciudad tranquila, no era tan ruidosa y caótica como otras ciudades; Era un lindo día soleado y no había ni una nube en el cielo, un día perfecto para ir a la playa, el viento acariciaba la cara de la chica haciéndola sentir revitalizada, adoraba andar en motocicleta, tenía un gran aprecio a la suya la cual la había conseguido con tanto esfuerzo.

Después de correr un rato se da cuenta que el medidor de gasolina estaba casi vacío, por lo que ubicándose en el lugar donde estaba decide ir a una que le quedaba cerca. Logra llegar a la gasolinera y justo a tiempo, ya que la motocicleta se había quedado sin gasolina en ese mismo lugar, baja de ella y la lleva hacia la isla mas cercana, llena el tanque para luego montarse en la misma de nuevo y seguir su camino.

En su trayecto de camino a casa su motocicleta empieza a sonar raro como si se estuviera desarmando, decide parar frente a un taller de mecánica y le dice a uno de los hombres que trabajaban allí que revisara cual era el problema con su vehículo de dos ruedas. Uno de ellos la examinó y encontró la causa de aquel ruido tan extraño, necesitaba cambiarle una pieza muy importante antes de que dejara de funcionar por completo, esto alarmó a la peliroja, quien le preguntó al buen hombre que en dónde podía conseguir un repuesto de esos nuevo, este le respondió que esa pieza ya no la fabricaban más en este país, que debía de viajar a otro lugar para poder encontrarla, hacia japón por ejemplo.

¿!Japón!?

Objetó, pero decidida a reparar su objeto más querido decide emprender ese largo viaje a tierras muy lejanas. El mecánico logra reparar un poco su motocicleta para que aguantara hasta que encontrara el repuesto nuevo y la chica agradecida se monta en ella y se dirige a su casa a preparar todo para el viaje.

Al llegar a su casa ve a su hermano Chris viendo la televisión, se dan un saludo de puños y luego le dice que se irá de viaje y a parte le cuenta todo lo ocurrido, el hermano sorprendido por tal noticia lo único que le dice es que tenga suerte en su viaje ya que él sabía muy bien que su hermana menor podía cuidarse sola, esta le agradece y va a su habitación a prepararlo todo para salir lo antes posible de allí y así regresar lo antes posible. Ya para cuando termina de empacar todo y hacer las debidas preparaciones se dirige a la sala donde seguía su hermano viendo la televisión, se despide de él con otro saludo de puños y se va de ese lugar, no sin antes hacer una broma por parte de ambos. Se monta en su motocicleta y se dirige al aeropuerto.

Al llegar al lugar, hace los tramites y se va en el primer vuelo que sale para japón. Ya en el aire decide echarse una siesta hasta llegar pronto a su destino, sabía que el viaje sería largo desde Estados Unidos a Japón, sentía sus párpados pesados y los cierra lentamente para después quedarse profundamente dormida.

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Sáb Mar 26, 2016 5:00 am

Miyuki:
Cuando hubo terminado de cenar y ver hasta la última entrada del parido se levantó, no sin antes estirarse un poco. Talló uno de sus ojos reprimiendo un bostezo, no tenía reloj a la mano pero imaginaba que debían pasar las 11:00 de la noche. Tomó el control del televisor, dispuesto a apagarlo pero una voz muy conocida y que no había oído en meses hizo que desechara la idea. Su padre entraba al comedor, al verlo, saludó a su hijo y se sentó a la mesa, dispuesto a comer lo que le había preparado.

Miyuki volvió a sentarse iniciando una charla agradable y familiar. Le contó su viaje, sobre la lesión, las cosas buenas y malas que le pasaban en la preparatoria. Esas charlas solía extrañarlas durante su estadía en Seido por lo que cada que volvía a casa se esforzaba por tenerlas. Fue una conversación que se extendió hasta la madrugada con una despedida de parte de su padre. El menor volvió su vista a la televisión que había sido ignorada durante toda la charla, sólo había publicidad de mercado. Se levantó con control remoto en la mano, antes de apagarla, nuevamente el anuncio de la cura contra la "rabia".

-Rabia...-

Entrecerró los ojos, pensando en lo que podría estar pasando para que los medios informaran de ese asunto a tan altas horas del día. Apagó el electrodoméstico y se fue a su habitación. Después de tomar un bien merecido baño, cambiarse los vendajes y tomar las pastillas contra el dolor estaba listo para dormir, después de todo, a pesar de ser muy tarde (o muy temprano) aún le quedaban horas antes de que el Sol saliera. Cerró los ojos, dejando que sus pensamientos flotaran en el aire.

A la mañana siguiente encontró a su padre pegado a la televisión viendo el noticiero, nuevamente hablaban de la "rabia". Los comentaristas parecían nerviosos por mucho que trataban de aparentarlo y recordaban a los televidentes que usaran Phalanx, la vacuna contra esa cepa mutada de la "rabia".

-¿Padre?-

El nombrado lo miró, y el menor entendió, por el brillo en las iris de su progenitor, que esa vacuna la tendría en su sistema, quisiera o no. Soltó un suspiro pesado, cómo podía, su padre, creer en algo como lo que anunciaban. No es que él no confiara en los medios o en su propio gobierno, bueno en este último no pondría todas sus esperanzas; lo que no entendía era porqué tanto escándalo por algo como una "rabia", a menos que no fuera eso y se tratara de algo mucho peor, después de todo los reporteros parecían nerviosos, por lo tanto, y en ese caso, no tendría sentido tomar Phanlanx así que, como no tenía medio para objetar lo contrario, asintió al pedido silencioso de su padre.

Después de cambiarse, tomó su gorra y salió de casa con rumbo al centro médico más cercano.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Dom Mar 27, 2016 5:47 pm

Claire:
Su sueño fue interrumpido por la voz de alguien, era la aeromoza quien la estaba moviendo un poco por el hombro para que se despertara y avisarle que se preparara porque ya estaban por llegar a su destino, la chica peliroja acató lo que le había dicho y se preparó para el aterrizaje. El avión tocó tierra ajena, nada mas y nada menos que en el aeropuerto internacional de japón, al ya detenerse por completo el capitán del gran aparato volador les dio las típicas palabras de agradecimiento por haber volado en sus líneas y bla bla bla.

Baja del avión con su única maleta, pues no quiso llevar mucho equipaje porque lo único que iba a hacer era conseguir el repuesto nuevo para su motocicleta e irse inmediatamente para Estados Unidos, su tierra natal. Ya estando en el aeropuerto empezaba a sentir un ambiente muy diferente al que de donde provenía, sentía el alivio de haber podido aprender japones en sus clases universitarias en la materia de idiomas, por lo que se podía trasladar y pedir indicaciones fácilmente.  En ese lugar compra un mapa para orientarse en su travesía por japón, sale del aeropuerto y llama a un taxi, el vehículo de cuatro ruedas se detiene y la peliroja entra en este.

Buenas señor, ¿Conoce de algún lugar donde vendan repuestos para motocicletas?

El taxista asintió con la cabeza y emprendió la marcha hacia la tienda de repuestos para vehículos mas cercana, o eso creía la peliroja... Después de mucho tiempo dando vueltas por los diferentes sitios y lugares de japón, la chica se asombraba por la cantidad de cosas que veía por el camino, mientras iban avanzando los lugares vivos y abundados de gente se iban haciéndose mas tétricos y con menos población, por lo que dirigió de nuevo su palabra al conductor.

¿Esta seguro que queda por aquí?

El taxista volvió a asentir con la cabeza, la peliroja ya sabía lo que estaba pasando, por lo que da un suspiro de desanimo y deja que las cosas siguieran por donde iban. Llegan a un barrio muy cutre, casi abandonado por la ciudad, el taxista dobla  en una esquina llevando a un callejon y se detiene, sale del auto y le abre la puerta a la peliroja diciéndole que saliera de allí, la chica hace caso y ya afuera del vehículo siente dos brazos agarrándola con fuerzas, esta se defiende y con una táctica  golpea el estomago de su agresor, para que cuando su cabeza este baja darle un rodillazo en la cara y luego pegar su cabeza contra el vehículo mientras sostenía sus brazos atrás de su espalda con fuerza lastimandole, el taxista adolorido le suplicaba que lo dejara, esta le quita el cinturón y le amarra las manos.


Te metiste con la chica equivocada.

Lo mete en la parte trasera del vehículo y ella entra en este sentándose en la parte delantera, enciende el motor y arranca por el mismo camino de donde llegaron, era inteligente por lo que ya se había memorizado todos los caminos para llegar a ese lugar. Ya devuelta a la civilización se detiene en un semáforo en rojo y aprovecha en ver su mapa, la comisaría quedaba cerca por lo que cuando el semáforo cambia a verde se dirige a ese lugar señalado en el mapa.

Ya al llegar a la comisaría le atiende uno de los policías, el cual primero le pide los papeles, ellas se los da y cuando todo estaba en orden le empezó a explicar lo que le había sucedido, incluso le mostró al taxista que estaba en la maleta del carro, el policía sorprendido no se lo podía creer, por lo que después del interrogatorio y los debidos procedimientos se llevan esposado al taxista y dejan ir a la peliroja, agradecida se despide y emprende de nuevo su marcha.

No me montaré mas en un taxi. Dice mientras se iba de aquel lugar.  
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Lun Mar 28, 2016 8:01 am

Miyuki:
Tokio era una de las ciudades más grandes del mundo, con todos sus edificios que abarrotaban cada centímetro, el transporte público, autos, bicicletas y personas que caminaban siempre con prisa, esperando llegar temprano a sus destinos y sin detenerse a notar el paisaje natural que les rodeaba, porque a pesar de toda esa urbanización, la ciudad parecía conservar cierto aire que te deja la naturaleza. Por lo que, ahora que las vacaciones habían dado inicio oficial para todas los centros educativos, el bullicio parecía acrecentar las áreas. Por lo menos así lo pensó el castaño hasta que a unas cuantas cuadras de su casa si dio cuenta que no había visto persona alguna.

Él no vivía precisamente en el centro, por el contrario pertenecía a una de las prefecturas menos urbanizadas pero no ver ni a sus vecinos circular por las calles se le hacía muy extraño.

Alzó la vista para apreciar el monte Fuji a la lejanía, resopló, metió las manos en los bolsillos de su chaqueta y reanudó el paso, caminando con rumbo al lado contrario del hospital más cercano. Si bien iba a obedecer a su padre no quería decir que fuera directamente a vacunarse. Si ya estaba fuera, iba a aprovechar y tomarse su tiempo, hacía mucho que no paseaba por el centro de la ciudad. Soltó una risa baja y satírica, imaginando lo que un chico de 17 años podría hacer en la gran ciudad, pero para ello necesitaba, primero, tomar el autobús, ya sin importarle que las calles estuvieran relativamente vacías continuó su camino.

El autobús dejó al menor en un pequeño parque casi deshabitado. Entrecerró los ojos detrás de sus gafas, que las calles de donde vivía estuvieran solas no era tan extraño como para preocuparse pero que un parque en medio de la ciudad estuviera tan tranquilo era un buen motivo para sacar conclusiones, sin embargo, y antes de que si quiera pudiera pensar en una, el olor de comida le recordó a su estómago que no había ingerido alimento desde que se despertó y no lo iba a hacer hasta obtener la vacuna. Otro reclamo y decidió que el ayuno obligatorio era de 6 horas, así que tomaría Phalanx por la tarde.

Las crepes dulces rellenas de fresas con almendras eran sus favoritas. Su entrenamiento como beisbolista lo tenía acostumbrado a comer tres veces más que las personas comunes, pero esta crepe que degustaba con sana gula servía muy bien para calmar su caprichoso estómago.

-¿Hmn?-

Los columpios se mecían poco con la ayuda del viento, el tobogán se mantenía imperturbable a su lado, pero a unos cuantos metros de ellos, allá donde el nivel del suelo creaba un surco, oculto para algunos, desapercibido para muchos, algo o alguien trataba de ocultarse. Miyuki ni lo pensó, su cuerpo comenzó a caminar hacia esa dirección mientras daba otra mordida a la crepe. ¿Un “perro”? Pensó, y una persona con prisa casi choca con el castaño, después de una rápida disculpa, siguió acercándose al lugar.

-Ven-

La criatura no pareció escucharlo. Llamó de nuevo, esta vez un poco más alto, pero lo que vio no era ningún perro o animal, lo que estaba allí era una persona comiéndose a otra, la sangre se esparcía por debajo y las heridas de la víctima lo decían todo, estaba muerto. Detuvo su andar y retrocedió, por un momento quiso interrumpir y detener tal acto de canibalismo, si él tenía hambre no quería ni imaginar que llevaba a las personas a cometer tales actos. Sacudió la cabeza y llamó a la policía. Le dijeron que estarían allí en unos momentos y que se alejara del área. La idea era obedecerlos pero los ojos del agresor fijos en él, lo detuvieron, ¿desde cuándo que lo miraba? No supo ni quiso enterarse, el sujeto no parecía peligroso, de unos 30 años, cabello corto y descuidado, ropa de oficinista arrugada y con manchas de sangre. El agresor soltó una especie de gruñido, más parecido a un gemido, pero fue suficiente para que el castaño retrocediera unos pasos. Podría fingir que no le temía, aquellos movimientos eran torpes pero la sangre escurriendo por entre los dientes, pedazos de carne humana en las manos y sobre todo aquellos ojos, lechosos, apagados, furiosos, como si estuvieran viendo su próxima comida... jamás había visto una persona así. Tragó saliva, sintiendo un escalofrío desde los pies hasta la punta del cabello. Sin embargo, vio cómo personas armadas capturaban al agresor y a su víctima.

El menor observó todo, perplejo. Él había llamado a la policía no al ¿ejército? No, ellos no parecían ser del ejército, vestían totalmente diferente, parecían una unidad de especialistas en... algo. No lo entendía y su curiosidad nata le picaba para que preguntara pero a penas le dieron tiempo de pensar cuando uno se acercó preguntando cosas sobre mordidas que Miyuki no escuchó, su atención se fue directa a ver como la víctima, que creyó muerta, comenzaba a moverse.

Otro suspiro para calmarse, lo que pasó después su memoria lo recordaba como una serie de fotografías; él preguntando, los adultos fingiendo que todo estaba bien y controlado, le dijeron que tomara Phalanx, lo cual aún no hacía, que regresara a casa y que todo se resolvería. Y como todo joven en la etapa rebelde de su vida no hizo caso, se conformaba con estar admirando los guantes de béisbol fuera de una tienda de deporte justo en el centro de la ciudad. Estaba preocupado, echó una rápida mirada a su alrededor, las personas parecían envueltas en sus rutinas.

-Eso... no parece rabia...-

Un suspiro acojonado y volvió su atención a los guantes.


Última edición por Kalitso_Lily el Vie Abr 01, 2016 7:23 pm, editado 1 vez
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Mar Mar 29, 2016 4:06 am

Claire:
La peliroja caminando por la ciudad observaba con asombro la magnitud de cosas que se vendían por todos lados inclusive los espectaculares anuncios en las pantallas grandes ubicadas en los edificios, promocionaban muchas clase de cosas: Eventos, juguetes, seiyus, doramas e incluso pasaron un documental sobre la rabia, parecía una enfermedad muy contagiosa, el comentarista objetaba que debían de tomar un medicamento contra eso llamado "Phalanx" y que debían todas las personas ir a vacunarse. La chica le pareció importante esa noticia, pero no haría nada de eso, ya que llegó japón solo para durar un día en ese extraño país para luego volver a su casa junto a su hermano Chris.

¿Que estará haciendo?

Dijo en voz alta, se le había olvidado llamarle cuando llegara a Japón, pero con lo que ha pasado hasta ahora no se extrañaba de que lo haya olvidado, saca el celular de su maleta y le marca a su numero de teléfono con la esperanza de oír su voz, pero al colocar el aparato electrónico en su oreja escuchó fue a la contestadora, es raro que Chris tuviera apagado su teléfono. Volvió a marcar pero esta vez fue al numero de la casa y de nuevo le sale la contestadora, decide dejarle esta vez un mensaje de voz: "¿Chris? Soy yo, Claire, llamo para contarte que estoy bien y que pronto estaré allá. Llámame en cuanto escuches este mensaje." Cuelga el teléfono y se dispone a seguir caminando por la ciudad.

Ya después de mucho rato en su andada y sin rastros de encontrar alguna tienda que vendan repuestos para su motocicleta, se detiene a observar su mapa, se encontraba ubicada en el centro de la ciudad, lastima que el mapa no mostraba los lugares donde vendieran repuestos, pensó, decide pedir indicaciones a alguien cerca, y de casualidad ve  a un chico de gafas bastante peculiar que miraba unos guantes en la estantería frente a una tienda de deportes, supone que jugaba béisbol o que le encantaba ese deporte, se le acerca y le toca el hombro tratando de llamar la atención de este.

Disculpa, ¿Me podrías ayudar?
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Mar Mar 29, 2016 6:59 am

Miyuki:

Tal vez debería comprar uno nuevo, después de todo, el suyo ya estaba muy gastado, pero con ese había ganado el Torneo de otoño y con ello la invitacional al Torneo Nacional, diría que era su guante de la suerte si no fuera que en el partido previo a la final se le sesionó y al terminar dicha final casi desfallece en medio del campo, nada más por pura fuerza de voluntad y orgullo se mantuvo en pie.

Se sumergió en sus recuerdos, la carrera que les dio la ventaja, los lanzamientos del pitcher, ponchando al último bateador del contrincante, la posterior euforia del triunfo, el bajón de adrenalina y el consecuente dolor que eso le provocó. Quiso seguir recordando justo cuando sintió una mano sobre su hombro y si no saltó ni retrocedió fue sólo porque estaba acostumbrado a actos desprevenidos, atrapar una pelota a casi 150 km por hora ayudaba mucho en sus reflejos.

Se giró para encarar a quien lo llamaba, se trataba de una chica, tal vez mayor que él o rondando su edad, pelirroja, delgada y a todas luces, extranjera. Tal vez una turista perdida, claro, el mapa en su mano la delataba. El castaño puso su mejor sonrisa ladina, no iba a sacar provecho de un extranjero, eso no estaba en su naturaleza, a menos que fuera un kōhai o un senpai que no hiciera nada para evitarlo. Y como no era el caso, iba a ayudarla.

-¡Claro! ¿Qué se te ofre…?-


Las sirenas de un par de ambulancias lo interrumpieron, las vio pasar. No es que Tokio estuviera exenta de accidentes pero por alguna, razón aquel sonido no le dio buena espina. Sin querer sus ojos viajaron al anuncio de Phalanx, apretó el puño que se resguardaba dentro de su chaqueta, la morbosa curiosidad le estaba incitando a saber que era realmente lo que estaba pasando, aunque otra parte de su cerebro le decía que no fuera estúpido, se vacunara y regresara a casa, decidió ignorar eso y volvió su atención a la chica.

-Perdón… ¿A dónde quieres ir?-

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Jue Mar 31, 2016 1:41 pm

Claire:
El ruido de las sirenas se escuchaban ya lejos, por lo que podía seguir con tranquilidad la conversación con el nuevo extraño, le daba aires de confianza por lo que decidió presentarse y explicarle su situación.

Me llamo Claire Redfield, soy de Estados Unidos, un placer. He venido desde tan lejos para encontrar un repuesto para mi motocicleta pero no se ubicarme en alguna tienda así aquí en japón, ¿Me podrías indicar alguna, por favor?

La peliroja miraba al chico con la esperanza de que la pudiera ayudar.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Vie Abr 01, 2016 7:37 am

Miyuki:
Si al castaño le sorprendió o no que la chica hablara tan bien el japonés, tal vez con un sutil acento que le recordaba al padre de uno de sus senpais, no lo demostró. Seguía con la misma sonrisa tranquila, escuchando la explicación de la chica. Cuando hubo terminado recordó que su padre hacía refacciones, pero eran más del tipo máquina industrial que de motocicletas, por lo que, lo que le pedía lo dejó en un aprieto. Nunca había usado una moto, se limitaba a usar el transporte público, por lo que no contaba ni con una Licencia ni con algún Permiso. Trató de hacer memoria, había ido tantas veces a la ciudad que era imposible no cruzarse con alguna tienda de ese tipo. Sin embargo, y aunque Miyuki fuera un chico muy observador, pareciera ser que su cerebro era selectivo con las cosas que le gustaban o le parecían de interés con las que no, y lamentablemente las motocicletas y sus talleres estaban en este último.

-Red-chan, me la pusiste difícil-

Por alguna razón que no quería comprender, los americanos decían y escribían primero su nombre y después su apellido, pero como no era el momento para pensar en las diferencias culturales se cruzó de brazos mientras giraba la cabeza un poco en dirección al cielo en una pose más pensativa. No pasó mucho para que pasara su mano derecha por entre su cabello castaño, desordenándolo más de lo que ya estaba, al mismo tiempo que una patrulla pasaba por su lado en la dirección de las ambulancias.

-Escucha. No tengo la más mínima idea de dónde puedes encontrar el repuesto, pero...- señaló el mapa que la chica traía -..eso sí nos lo puede decir. Por cierto, yo soy Miyuki Kazuya- decidió que ese era el mejor momento para presentarse.

El mapa no parecía muy específico, con razón la chica se había perdido, pensó el castaño; buscó la calle donde se encontraban para enseguida buscar lo más parecido a una tienda de motocicletas. Cuando por fin pudo encontrar una se dio cuenta que estaba en la misma dirección en la que hacia apneas unos minutos las ambulancias y patrullas se habían ido.

-Está por allá- Señaló dicha dirección. -Vamos, te acompaño, así no te pierdes- Comentó a la pasada con un dejo de burla.

Phalanx podía esperar un poco más.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Sáb Abr 02, 2016 2:54 am

Claire:
Fueron juntos al lugar que le había señalado el chico, era muy agradable, no pensó que podría encontrarse con alguien tan amable después de lo que le había ocurrido anteriormente. Al llegar al lugar entran a la tienda, en el mostrador se encontraba una mujer mayor de edad con gotas de líquido rojo en su ropa, estaba llorando en hombros de quien parecía ser su esposo, tenía una venda en su brazo derecho, mientras que con el otro brazo rodeaba el cuello de la mujer consolandola y recostando su cabeza en la de esta, su ropa también tenían rastros de líquidos rojos en ella. La peliroja se acerca a ellos preocupada.

Disculpen, Pero ¿Que ha pasado?

Los personajes voltearon a verla extrañados por su acento, pero no le dieron mucha importancia cuando ya la mujer sollozando le cuenta lo sucedido. Explicó que un hombre de aspecto extraño, palido, como si fuera un vagabundo entró a la tienda y ellos amablemente le preguntaron su petición, fue entonces que aquel extraño en un acto salvaje mordió el brazo de su esposo por lo que el mismo trataba de quitarselo de encima, pero era inútil, su mordida era tan fuerte hasta arrancarle un pedazo de piel del brazo; Ella en un acto de desesperación llama a la policía explicandoles su situación, y no tardó ni 5 minutos en que llegaran patrullas y ambulancias al lugar. Los médicos atendieron la herida y se llevaron con una camisa de fuerza a aquel hombre tan extraño. Ya despues de comentar lo sucedido se hecha a llorar de nuevo en brazos de su esposo.

Entiendo...

Mira con extrañeza al chico de lentes, era la primera vez que había oído una historia así, se preguntaba si eran actos de canivalismo, pero no lo creía, la ciudad la veía tan desarrollada que no pensaba que la gente se podría morir de hambre, incluso hubieran robado comida o algo por el estilo en vez de cometer un acto tan irrazonable como ese.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Dom Abr 03, 2016 11:27 pm

Miyuki:
Que la chica hiciera caso omiso a sus leves provocaciones no tendría porqué haberlo sorprendido, no todos a los que llegaba a molestar saltaban ante cualquier provocación. Se giró con una leve sonrisa en la cara mientras comenzaba a caminar, esa clase de personas eran todo un reto, y a él le gustaban los retos. El castaño si iba a divertir tratando de incordiarla todo lo que pudiera.

Al llegar a la tienda se dio cuenta que en la calle todavía se encontraba una ambulancia, aunque los paramédicos no se veían por ningún lado, también, no logró ver ni la otra ambulancia ni a la patrulla, preguntándose si éstas se dirigían a aquel lugar o a otro. Observó de pasada cada rincón, buscando algo sospechoso, algo que le dijera que no debería estar ahí, que fuera peligroso, que lo obligara a tomar a la chica y llevarla a un mejor lugar, porque sí, a pesar de apenas conocerla sentía responsabilidad por haberla guiado hasta ahí. Pero al no encontrarlo, optó por seguir a su acompañante y entrar a la tienda.

Nunca había estado en una tienda así, sin embargo, la única diferencia que notaba comparada con una de baseball era que ahí vendían cosas para motocicletas, desde playeras y guantes hasta partes esenciales de la moto, tal vez ahí encontrasen la pieza que Claire buscaba. Dejó que ella preguntara, al no saber nada de eso se sentía un poco fuera de lugar pero no por eso menos curioso. El castaño observaba con interés todas las variedades de los cascos, sin notar las condiciones de los dependientes, total, él sólo iba de acompañante que ella se encargara. Y aún así no evitó escuchar la historia que los mayores contaron. Giró sorprendido, dos veces en el mismo día, eso no era normal. Se acercó hasta quedar a un lado de la pelirroja.

-¿Ya tomaron Phalanx? Deberían ir al hospital-

Comentó preocupado. El señor parecía estar bien pero no sabía que tanto daño podría causar una mordida de semejante magnitud. La señora les comentó que dado que ellos eran los únicos en atender el negocio no podían dejarlo tanto tiempo como quisieran pero que esa misma semana se vacunarían, el castaño asintió y recomendó que cerraran por ese día y que fueran al hospital. Ellos accedieron, agradeciendo la preocupación de ambos les indicaron otra tienda a unas tres cuadras del lugar.

Miró a Claire.

-Vamos, Red-chan, tenemos nuevo objetivo.-

Alentó a la chica para que salieran de allí, aún no recuperaba su tan característica sonrisa cuando salió de la tienda, dejando atrás a los esposos.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Mar Abr 05, 2016 4:00 am

Claire:
"¿Phalanx?", pensó la chica peliroja mientras observaba dudosa al de gorra. Había recordado aquel comercial que vio en una de las pantallas grandes ubicada en uno de los edificios de la ciudad mientras recorría la misma; ese comercial había expuesto algo sobre la "rabia", una vacuna y un medicamento que respectivamente tenía ese nombre. Decidió preguntarle a su acompañante, quien parecía saber más al respecto.

Kazuya, ¿Me podrías dar mas información sobre ese Phalanx?


Última edición por Gilary007 el Miér Abr 06, 2016 1:52 am, editado 1 vez
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Miér Abr 06, 2016 1:02 am

Miyuki:
Las cosas no parecían estar del todo bien en Japón, por lo menos eso es lo que intuía el castaño. Que personas se enfermaran con un nuevo virus era una cosa muy común en cualquier parte del mundo, regularmente esas epidemias tenían caos político. Meterles otras cosas en las que pensar a las personas, simple y llanamente, encubrimiento. Y si no fuera porque él lo había visto con sus propios ojos, seguiría pensando como en la mañana. Chistó, pateando una lata que cayó a más de un metro del bote de basura. Se detuvo sólo unos minutos, observando el objeto, intimidando a la lata, como si esta le fuera a hacer caso, le salieran pies y se acomodara en el bote correspondiente. Y como eso no ocurrió, Miyuki, estaba dispuesto a recogerla cuando escuchó la pregunta. Volteó a ver a la chica y le sonrió.

-¿...Ves las noticias, Red-chan? Lo que dicen ellos es lo que sé... Rabia... El Phalanx la previene, es... Su vacuna-

Respondió distraído mientras alzaba la lata. Ejerció la suficiente fuerza para deformarla y enseguida tirarla al bote. Miró el cielo, no, tal vez sí sabía sólo un poco más de lo que los noticieros decían. No le gustaba esa opresión en el estomago que comenzaba a sentir cada vez que recordaba lo del parque, se giró para ver a la pelirroja, dicen que cuando hablas te sientes mejor después. Ella parecía confiable. Le volvió a sonreír.

-No creo que sea rabia... Phalanx es lo que te he dicho, pero lo que el virus provoca no lo causa la rabia-

Caminó hacia un expendedora de café, compró uno para él y el otro para Claire. Se mantuvo callado desde ese momento, concentrándose en el camino que seguían. Cuando hubo terminado su bebida, continuó hablando.

-La rabia no le hace eso a la gente. Las personas con esa "rabia" parecen ser más torpes, descoordinados, pero... - Se detuvo, aún faltaban dos cuadras para llegar, y eran unas muy extensas. -...Pero... ¿Caníbales?... El sonido que emiten, una especie de gemido y sus ojos... No quisiera encontrarme con uno de esos, nueva... ¿Un accidente?- Lo que Miyuki veía y por lo cual se interrumpió, ocurría al otro extremo de la cuadra.

Una camioneta había chocado en la esquina, justo en una tienda de comercio. Las personas salían, algunas se alejaban enseguida, otras se quedaba a curiosear y unas más se acercaban a lo mismo. Dentro del transporte, el piloto parecía estar muerto. Desde la posición de los jóvenes no podían verlo. El hombre comenzaba a reaccionar torpemente, pero lo hacía, y perder la noción de que él ya no debería respirar y mucho menos moverse. Y aún peor, atacar a mordidas al joven transeúnte y curioso que se le acercaba para examinarlo. El grito que pegó fue suficiente para alejar al resto de curiosos y hacer que otros valientes intentaran ayudar. Al mismo tiempo que Miyuki salía del trance, tomaba la mano de Claire y la halaba hacia atrás.

-Vamos, Red-chan, allá no podemos ayudar, sólo podríamos llamar a la policía y ya lo hicieron, temo que tu refacción tendrá que esperar, ya es algo tarde-

El celular en la bolsa de su pantalón marcaban a penas las 6:16 de la tarde, ni si quiera sabía en que momento había pasado tanto tiempo pero la temperatura le indicaba que el Invierno era la estación de esas épocas. Por lo que, o escogían otras calles para llegar o esperaban a que la policía despejara todo ese barullo.


Última edición por Kalitso_Lily el Miér Abr 06, 2016 3:42 am, editado 1 vez
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Miér Abr 06, 2016 3:11 am

Claire:
Observaba como el pelicafé jugaba con la lata, algo que lo distraía mientras contestaba a su cuestión, tenía la sensación de que estaba preocupado por algo, pero de seguro era solo su imaginación; El estar en un lugar nuevo y totalmente extraño para ella la hacía mas sensible a las cosas, incluso creyó haber escuchado algo a lo lejos, efectivamente, un gato a la casa de su ratón persiguiéndolo entre unos arbustos; la teoría del "cazador y el cazado", una frase que llegó de repente a su cabeza mientras veía al animal perseguir a la pobre criaturita, lo había leído en algún libro que observaba en la biblioteca de la Universidad, también recordó lo que le dijo su hermano cuando le comentó esa frase en aquel momento: "Se el cazador, nunca el cazado" otra de las razones por la cual tuvo ese exhaustivo entrenamiento militar. Sus pensamientos se dispersaron cuando el chico voltea a verla y le sonríe para después comentarle su preocupación; había dado en el clavo, en realidad si estaba preocupado por eso.

Eso es cierto... Solo son agentes causantes de enfermedades, no hay nada que los cause a ellos, solo existen prevenciones y medicamentos para protegerse contra esos virus, como el Phalanx del que me hablas... pero es extraño...

Ve al chico ir a la expendedora de café, compra dos de estos y luego se acerca a la peliroja extendiendo su mano con uno de los cafés en ella.

Gracias.

Toma el café en sus manos, que amable el haber comprado uno para ella también. Caminaba junto al chico hacia la otra tienda mientras él le seguía explicando su argumento, Claire lo único que hacía era asentir con su cabeza obserbandolo, como que haciéndole entender con ese gesto que comprendía lo que le explicaba. Fue entonces que el pelicafé se detiene de abrupto al igual su charla después, algo sobre un accidente. La peliroja voltea a ver a la dirección que miraba, realmente hubo un accidente; Una serie de echos ocurrieron en ese momento en aquel lugar, la peliroja estaba impactada, le sorprendió como el piloto que estaba antes muerto empezaba a atacar a mordidas a la otra persona.

¡¿Que está pasando?!

Siente la mano de alguien en la suya y la halan hacia atrás haciendo que soltara su café en la otra mano, se da cuenta que era Miyuki, le hablaba de nuevo sobre su refacción. La peliroja escuchaba sirenas a lo lejos, ¿La policía? como le dijo el pelicafé, efectivamente la habían llamado. Pero menor no fue su alarma cuando empezó a ver que la gente que mordía ese piloto y caía muerta en el piso se comenzaba a levantar otra vez.

Mi refacción no es lo importante ahora, ¡Tenemos que irnos de este lugar cuanto antes! tengo un mal presentimiento...

Asustada prieta su mano que aun sostenía el de lentes y corre a otra dirección con él, ya estando un poco alejados escucha que el ruido de las sirenas aumentaban, ya provenientes de atrás, la peliroja voltea y observa a patrullas y ambulancias tratando de controlar el lugar al mismo tiempo que a los heridos. Varios policías empezaban a disparar por alguna razón a las personas. Seguían corriendo hasta poder alejarse mas de allí.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Jue Abr 07, 2016 6:16 am

Miyuki:
Comenzaba a odiar la opresión que sentía en el pecho cada vez que veía a una persona levantarse después de supuestamente haber muerto. ¿Miedo, acaso? Se negaba a siquiera pensarlo. Desde que era niño sabía controlar sus emociones y casi nunca las dejaba ver al público, cuando fue creciendo se dio cuenta que leer las emociones de los demás le resultaba de lo más divertido, saber qué pensaban y actuar antes que ellos, le subía el ego. Por supuesto que todo eso lo aplicaba con mayor fuerza en el bello deporte que amaba. Pero fue gracias a esa percepción que pudo notar lo asustada que se encontraba su acompañante.

Trastabilló, se suponía que el castaño guiaría y no lo haría corriendo por calles desconocidas. En su lugar, una chica pelirroja lo arrastraba hasta quién sabe dónde. No le molestaba, y podía seguirle el ritmo sin problemas, correr a la par o delante de ella y ser él el guía como debió ser. Claro, eso hubiera hecho desde el primer jalón que sintió si no fuera por la lesión en su costado que le estaba reclamando con cada paso que daba.

-Red-chan… Espera…-

Cuando por fin se detuvo, se recargó en la pared, apoyando las manos en sus rodillas mientras trataba de regular su respiración.

-…Espera… No sabes ni por dón…-

No sabía ya cuántas veces se había interrumpido, pero los disparos hicieron que volteara. Los policías que se reunían en el lugar se aseguraban de que aquellas personas no atacaran a más. Las veía caminar despacio, torpemente, con las mandíbulas abiertas y los brazos semi extendidos, no eran más de cinco pero los de seguridad no parecían estar teniendo muchos avances.

Supo que el nuevo pinchazo que sintió en el pecho, era miedo. Sacudió la cabeza, negando lo que sus pardos ojos acababan de presenciar. Pero es que eso era irreal, les estaban disparando en los brazos, piernas. El castaño podría asegurar que les daban directo al corazón y simplemente esas… esas cosas no dejaban de avanzar. Otro tirón lo hiso reaccionar, nuevamente estaban corriendo. Miyuki reprimió una mueca de dolor, disfrazándola con un gruñido bajo, no debería estar haciendo ejercicio (a menos que se tratara de la rehabilitación) hasta dentro de unos días más, técnicamente hasta el siguiente torneo. Que tampoco estaba tan lejos pero tenía que cuidarse mucho si quería participar en él.

-¡Detente!-

No quería gritar pero entre su angustia, el miedo que volvía a negar y el dolor que no lo dejaba en paz, no pudo evitarlo. El castaño se detuvo sin soltarla, ignoró las punzadas dolorosas que le llegaban al costado y miró las calles, tratando de ubicarse. No tardó mucho en encontrar una calle conocida. Estaban muy cerca de la parada del autobús que lo llevaba a unas calles de su casa. Decidido, no le importaba si Claire tenía o no  un lugar dónde quedarse, se la llevaría a su casa, ya luego se lo explicaba a su padre. Caminó hasta donde el autobús se detenía para subir pasajeros. No esperaron mucho. Subió, pagó ambos boletos y se sentó en la parte de en medio. Giró un poco sólo para ver que desde el centro de Tokio, donde estaban hacía apenas unos minutos, comenzaba a salir humo.

-Vamos a mi casa-

Comentó sin dejar de ver el humo. Por la distancia o porque se habían acabado, los disparos ya no se oían.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Sáb Abr 09, 2016 2:39 am

Claire:
Seguían corriendo sin parar hasta que en un momento se detuvieron, la peliroja tratando de volver a su respiración habitual observó a Miyuki muy agotado con una expresión en su rostro algo dolorosa, asi que cuando le iba a preguntar si estaba bien se oyeron disparos de nuevo, volteó a ver el origen de aquellos sonidos que estaba acostumbrada a escuchar y quedaba sorprendida por tales actos violentos. Otra vez volvieron a correr, pero esta vez era el pelicastaño quien la guiaba, luego de un grito por parte del mismo se detuvieron, la peliroja desorientada no sabía donde estaban pero se sentía mas segura de no estar cerca de esas "cosas", lo que hacían no era humano.

¿Que sucede?

Otra vez volvió a observar el rostro adolorido del de lentes, algo grave le pasaba.

Kazuya ¿Estas bien?


El chico ignorando su pregunta la seguía sosteniéndo con fuerza, la chica lo interpretó como miedo, ¿Quién no lo tendría después de lo que acaban de ver?. La llevó hacia el autobús, subieron, el chico pagó dos boletos y era evidente que eran de ellos dos, luego se sentaron y de repente Miyuki dijo algo que dejó impactada a la peliroja.

¡¿A tu casa?!

El autobús seguía avanzando.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Dom Abr 10, 2016 2:20 am

Miyuki:
Ignorarla era lo único que podía hacer, no le gustaba preocupar a los demás, si se daban cuenta de lo que le pasaba bien por ellos, si no, tampoco les iba a contar de buenas a primeras. Ni si quiera con sus amigos o compañeros de equipo era tan abierto, tal vez sólo con uno pero ese era demasiado perceptivo para que pudiera ocultarle algo, de hecho, fue ese mismo amigo el que había descubierto su lesión. Miró por la ventana, preguntándose qué estarían haciendo todos ellos con esa nuevo virus abriéndose paso a mordidas, literalmente.

Inconscientemente pasó su mano izquierda por encima de la ropa para cerciorarse que sus vendajes seguían en perfecto orden.

-No es nada, ya se pasará-

Giró el rostro para responderle a Claire con una sonrisa torcida. Le dolía el cuerpo peor que cuando estaba en pleno partido, claro que la adrenalina ayudó mucho en ese momento, tal vez no le dolía tanto como cuando terminó el juego, pero la pequeña carrera que dieron lo dejó un poco cansado. Disimuladamente limpió el sudor de su cara. Sonrió y rió con malicia ante la exageración de la chica.

-Claro, Red-chan. Está lo suficientemente lejos del centro de la ciudad-

Quince minutos de recorrido; en los que no dejó de ver a uno de los pasajeros, después de lo que presenciaron en la ciudad, tenía sus razones para observarlo y desconfiar. El sujeto parecía enfermo, tanto que en cualquier momento desfallecería, se reanimaría y atacaría a todo el autobús, pero no ocurrió; en los que también pudo notar las miradas en él, tan mal no podía verse, ¿verdad? Quiso creer que si lo observaron fue por la fama que le daba el baseball. Más lejos de la verdad no podía estar; en los que decidió no hablar, la lesión le punzaba demasiado. Decidió que en cuanto llegaran a su casa, lo primero que haría después de darle unas surippa a la pelirroja, se tomaría las pastillas contra el dolor que le recetaron.

-Vamos, Red-chan. Todavía tenemos que caminar un poco-

Dijo en cuanto estuvieron fuera del autobús. Unos cuantos metros después llegaban a la casa del castaño, donde anunció su llegada. Era una casa sencilla de dos plantas si no fuera por el inmenso taller en el que el padre de Miyuki trabajaba todo el día, pero por alguna razón que el castaño no entendía, se encontraba cerrado. Después de pasar a un lado del taller, en el genkan, le ofreció las surippa y con un "vuelvo en seguida" dejó a la chica sola, perdiéndose en las escaleras que llevaban a su habitación.

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Mar Abr 12, 2016 12:31 am

Claire:
Vió al chico subir por las escaleras, pensó que probablemente iría a su habitación, así que decidió esperarlo mientras le echaba un vistazo a su lugar de residencia. Era una típica casa japonesa hecha de madera, cuyo material se podía apreciar por todo el lugar, sobre todo en el piso; Las puertas corredizas eran muy características en ella, habían muchas para ir a los diferente lugares de la infraestructura, se notaba que era muy diferente a las casas de Estados Unidos.

La sala de estar estaba conformada por un espacio bastante amplio por donde caminar, había una pequeña mesa cuadrada situada en el medio de la misma sobre una especie de tatami, sobre ella había un hermoso florero con flores de vividos colores; La chica se acerca a ellas y las olfatea un poco.

Mmmh, huelen bien.

A cada lado de la mesa habían dos colchones de color rojo, se veían bastante cómodos. Cerca de las paredes habían estantes de diferentes tamaños: Pequeños, medianos y grandes, donde se podían apreciar varios libros sobre deportes, en este caso lo que más resaltaban eran los de Béisbol, también habían trofeos en los estantes grandes del mismo deporte.

En las esquinas del lugar habían plantas grandes de adorno, y en las paredes retratos y fotos sobre celebraciones, igualmente sobre Béisbol; Pensó que Miyuki era famoso en ese deporte, razón por la cual todos les quedaban mirando en el transporte público anteriormente.

Interesante...

Observa un poco más las fotos y luego continuaba viendo el lugar, al alzar su vista, en el techo se encontraba un ventilador giratorio en el centro concordando con la mesa, y a los lados dos bolas grandes y blancas. También observó en la sala una gran puerta que llevaba hacia el jardín.

Se dio un paseo por la casa. Abriendo una de las puertas corredizas descubrió un gran y largo pasillo que llevaba hacia lo que parecía una cocina a lo lejos, mientras caminaba por el mismo habían muchas puertas en el camino, no quiso abrirlas por no invadir la privacidad, aunque se notaba que en la casa no había nadie a excepción de ella y Miyuki.

¿Donde estarán sus padres?

Al llegar a la cocina, esta era un poco más moderna que el resto de la casa, habían muchos electrodomésticos, gabinetes, utensilios y estantes donde guardaban la comida, igualmente el lavadero para limpiar los platos y demás trastes.

Se retira de ese lugar por medio de otra puerta corrediza y llega al área del comedor, en el cual solo se podía apreciar una mesa  de mayor tamaño que la de la sala de estar y que sobre ella se encontraba un tazón de deliciosas frutas; La chica al verlas le dio hambre y tomó una manzana para morderla después. Seguidamente en el lugar había un televisor no tan moderno que los de Estados Unidos pero si lo suficientemente grande como para ver las noticias o cualquier programa que dieran en japón.

Noticias... ¡Tal vez en las noticias muestren lo que está pasando actualmente!

Va hacia el aparato y aprieta el botón de encendido, ya cuando está prendido empiezan a pasar noticieros sobre el caos que está ocurriendo en el centro de la ciudad de Tokio, al parecer, muchas de las personas han sido infectadas por la "rabia" eso no es rabia.... Personas corriendo, policias calmando a la multitud, los infectados mordiendo a otras personas quienes luego mueren y vuelven a levantarse como si fueran muertos vivientes o algo parecido. Tenía que contarle a Miyuki lo que se avecinaba, si se quedaban más tiempo en ese lugar esas "cosas" irían a donde ellos en cuestión de tiempo. Decide apagar el televisor y correr hacia el pasillo; Su marcha se detiene al ver una puerta entre abierta, sentía curiosidad por saber que había allí adentro; empujó un poco la misma y notó unos escalones que iban de bajada hacia lo que podría ser el sótano.

Tal vez halla algo útil allí si nos toca enfrentarnos a "ellos" en algún momento.

Intentó encender la luz por los botones que habían a un lado de la pared cerca la puerta, pero era inútil,  al parecer se había quemado el bombillo, se podía notar por las chispas de corriente que echaba. La peliroja se puso triste al respecto, pero luego recordó que había visto una linterna sobre uno de los estantes de la sala de estar, así que inmediatamente fue a buscarla y al rato volvió con ella.

Empieza a bajar los escalones con cuidado mientras encendía la linterna y apuntaba hacia abajo. Ya al llegar al suelo junto a la luz de la linterna observando a los alrededores solo veía chatarra y cachibaches, muchas cosas sin uso alguno. En un rincón habían muchas cajas amontonadas, decidió inspeccionar una de ellas, apartó el polvo y posteriormente abrió la más pequeña que encontró,  para su sorpresa el contenido de la misma era algo muy particular.

¿Un arma? ¿Que hace con algo así aquí?

Abre el cartucho, al parecer aún tenía municiones. Seguía inspeccionando las demás cajas, en ellas también habían armas de diferentes clases y tamaños. La chica estaba contenta por el descubrimiento, con ellas podrían contra esas criaturas, pero al mismo tiempo estaba asombrada y algo nerviosa por el origen de las mismas, por lo que decide preguntárselo a Miyuki, no sin antes tomar una de ellas y guardarla en su bolsillo, solo por si acaso.

Se fue de ese lugar de vuelta a la sala y subió por las escaleras hasta la habitación del de lentes, llegó a la puerta y tocó la misma.

¿Kazuya?
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Mar Abr 12, 2016 7:59 pm

Miyuki:
Su habitación seguía tal como la había dejado en la mañana y a su vez, tal como la había dejado antes de irse a Seido durante el ciclo previo. Su cama en una orilla, un pequeño librero lleno de diversos temas, desde educativos hasta uno que otro manga colado por allí. Los de baseball estaban en el librero de la planta baja. Excepto uno, que le gustaba la frialdad que el piso de su habitación le proporcionada. El castaño se acercó a alzarlo y colocarlo en el escritorio junto a su computadora portátil, que dejaba siempre en casa. Al principio pensó en llevarla al internado, pero siendo Seido tan exigente, tomó la decisión correcta al dejarla. Su celular era más que suficiente para distraerlo, que de paso sacó de su pantalón dejándolo en el escritorio. Junto a la puerta estaba parte de su equipo de baseball, pero lo ignoró, yendo directo al buró. Abrió el cajón buscando las pastillas, sin embargo, y con gran dolor de su alma, se dio cuenta que dentro no había nada.

Buscó por su cama, debajo de esta, entre los libro, por el escritorio. Tentando estuvo a quitar los posters y cerciorarse de que ahí no estaban pero no lo hizo, en cambio, salió de su cuarto. Bajó las escaleras, esperando encontrar a Claire, pero la chica ya no estaba. Sus zapatos seguían allí por lo que asumió que se encontraba en el interior de la casa, no lo dio mucha importancia, los extranjeros en general tenían una extraña manía de curiosear todo.

Llegó a la cocina, Claire tampoco estaba ahí, pero Miyuki no la buscaba. Abrió algunos cajones, pero las pastillas no aparecían. Apoyó sus manos en uno de los estantes, aspiró. Ya no le dolía tanto pero sentía que sin las pastillas se iba a caer en cualquier momento. Hizo memoria, recordando  lo que había hecho después de la cena. Sonrió, había tomado una ducha, por supuesto. Sin pensarlo más, se apresuró al cuarto de baño de arriba. Al llegar, no tardó mucho en encontrarlas, victorioso, regresó a su habitación. Ya después se encargaría de buscar a la pelirroja.

Ya en su cuarto, tomó las pastillas, se quitó la chaqueta y se recostó en su cómoda cama. No le gustaba depender de algo tan simple pero tenía que admitir que en momentos así esas pequeñas píldoras contra el dolor hacían maravillas con su cuerpo, excepto que lo dejaban algo aletargado. Cerró los ojos, dejando que hicieran efecto.  Su mente lo asaltó con imágenes de esa tarde. Las personas con esa “rabia”, como caían y se levantaban como si nada, mordían a otras, se las comían. Si tenían suerte, las personas agredidas sobrevivían y huían hacia quién sabe dónde. Recordó también que había conocido a alguien nuevo ese día. Una chica pelirroja, extranjera, que buscaba algo para su moto, y que después de ciertas circunstancias la había “obligado” a ir a su casa.



El castaño abrió los ojos de golpe al mismo tiempo que se incorporaba, ignoró el leve mareo que esto le provocó. Se dio una palmada en la frente. Recriminándose lo poco ético que había sido y lo mal anfitrión que estaba siendo.

-Kazuya, eres un idiota-

Se regañó. Agradecía que su padre no estuviera en esos momentos, porque también lo reprendería y preguntaría por la chica y no quería dar explicaciones tediosas. Se puso de pie, dispuesto a ir en busca de su visita involuntaria. Sin embargo, no avanzó ni dos pasos cuando escuchó el toquido a su puerta y la voz de Claire del otro lado.

-Lamento haberte dejado sola-

Una corta reverencia y una disculpa fue lo primero que hizo al abrir su puerta. Después se irguió y le sonrió de una manera más tranquila, ya no sudaba y el dolor se había ido. Sí, definitivamente esas pastillas hacían maravillas. Se hizo a un lado, invitándola a pasar.

-¿Algo interesante que hayas encontrado?-

Preguntó con malicia mientras caminaba a la silla de su escritorio y se sentaba. No que desconfiara de ella, sólo trataba de incordiarla por andar explorando casas ajenas, a pesar de que la culpa había sido suya por dejarla tanto tiempo.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Miér Abr 13, 2016 7:38 pm

Claire:
Al abrirle la puerta observa al de lentes disculpándose con ella, así que empezó a negar con sus manos y cabeza mientras le hacía saber que todo estaba bien, por esa parte, ya que las cosas no iban realmente bien por la ciudad y lo que se avecinaba era bastante serio.

No te preocupes, más bien tengo algo que enseñarte.

Al pasar a su habitación, la observa un poco, era bastante confortable así que se coloca a un lado. La cuestión que le acababa de hacer el pelimarrón la llevaron directamente al asusto que quería explicarle, sin rodeos, saca el arma de su bolsillo y se la muestra.

Esto... ¿Qué haces con algo como esto en tu casa? Y eso no es todo, tienes más de estas armas en varias cajas, lo normal sería que tuvieras al menos una, pero ¿Tantas? ¿Tus padres donde las consiguieron?

Estaba algo intranquila, un chico común y corriente con armas de fuego de diferentes clases y aun con municiones en su casa, que pareciera que se las hubiese robado a la CIA no significaba nada bueno.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Jue Abr 14, 2016 7:37 am

Miyuki:
La sonrisa altanera del castaño se transformó en una expresión de sorpresa en cuanto vio el arma. De dónde había sacado eso, se preguntaba. Jamás en su vida había visto una tan de cerca, se limitaba a verlas a través de una pantalla, ya sea por la televisión o computadora. Semi levanto las manos mientas movía levemente la cabeza, negando saber algo y sin dejar de ver el arma.

El menor estuvo a punto de responderle la primera pregunta, porque él tampoco sabía que hacía algo como eso en su casa. Incluso también pensó en cuestionarla a ella o bromear y decirle que era cierto, y su padre era traficante de armas, que él pronto heredaría el negocio de la familia y que el béisbol era sólo una vil fachada. Sin embargo, las palabras siguientes de la chica le hicieron desistir, fruncir el entrecejo y bajar las manos. Eso, parecía una acusación, un interrogatorio sin fundamentos que lo complementaran, o eso es lo que pensaba el castaño, después de todo él no había visto nada raro en su casa. Que su padre no estuviera no significaba nada, solía hacer muchos viajes. También notó la intranquilidad de la chica, supo entonces que la confianza que había depositado en él se estaba esfumado o ya lo había hecho.

-Tsk-


Chasqueó la lengua, molesto, al mismo tiempo que su celular sonaba, avisándole de un mensaje nuevo. Ignoró a la pelirroja y abrió el mensaje.


De: Oyaji
Asunto: No salgas
____________
¿Te vacunaste? Estoy en
Hokkaidō, cierra puertas y ventanas.
No confíes en nadie, afuera no es seguro.
Si todo sale bien llegaré en 2 días.
No tomes nada del sótano, a menos
que sea muy, muy necesario.

P.D.: Satoru-
kun envía saludos, y dice
que por favor no hagas locuras.





Dejó el celular sobre el escritorio. "Si todo sale bien", lejos de relajarlo, a excepción de la posdata que le sacó una leve sonrisa, el mensaje y en especial ese pequeña frase, lo dejó con más dudas de las que tenía, comenzando a compartir la intranquilidad de la chica. La miró, aún no se le pasaba el enojo por lo que volvió a chistar y evitar su mirada. Observó el arma, ¿realmente su padre le había ocultado un objeto como ese? ¿O sí se lo había dicho pero no le prestó atención? No, eso no podía ser cierto, recordaría una conversación que involucrara cosas peligrosas. Pero entonces, porqué esa prohibición al sótano, nunca la tuvo hasta ese momento.

-¿El sótano? Es ahí dónde encontraste eso.-

Más que pregunta, parecía una afirmación aunque aún dudaba que su casa estuviera equipada con semejante armamento. Se giró para quedar frente a su portátil y encenderla. Buscando información sobre los hechos de esa tarde, de inmediato, millones de resultados aparecieron. Se metió en una página de TV en vivo. Eran noticias de otro país, norteamericanas para ser preciso, y pese a que su inglés no era excelente podía entender lo que la reportera soltaba con convicción y nerviosismo. Ella afirmaba que eso no era rabia, que era una especie nueva de algún virus altamente contagioso teniendo contacto con el infectado, también habló sobre Phalanx y que no lo evitaba y mucho menos curaba. La transmisión fue cortada de improvisto mostrando el mensaje de "problemas técnicos". Tal parecía que ese virus no sólo afectaba a Japón, podría, incluso, tratarse de una pandemia a nivel mundial.

-No muevas nada-

Murmulló antes de salir de su habitación. Le haría caso a su padre y echaría el cerrojo a las puertas, menos mal que ya no le dolía nada.

Fuera, el Sol ya se había ocultado por lo que las lámparas de las calles estaban iluminando la zona al igual que las luces de alguna que otra casa. Todo parecía estar en total paz. Lejos, en la ciudad se apreciaba el resplandor que el fuego provocaba así como algunos disparos que se perdían con la distancia, Miyuki no se dio cuenta de eso, él sólo cerró la reja y después la entrada principal. Antes de regresar a su habitación observó el pasillo que lo podía llevar al sótano, tal vez sí debería ir a echar un ojo.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Vie Abr 15, 2016 5:49 pm

Claire:
Al notar la cara de asombrado del chico se pudo dar a entender que desconocía el paradero de aquella arma de fuego, vio sacar su celular, al parecer le había llegado un mensaje. En ese momento recordó que su hermano aún no se había comunicado con ella durante mucho tiempo, ¿Habrá pasado algo? preocupada intentó buscar su teléfono celular en alguno de los bolsillos de su ropa, encontrandose con la desilución de no tenerlo encima, talvez se habría caído en el camino de venida a la casa de Miyuki. También había perdido su maleta en alguna parte de su trayecto por Japón, no recordaba su paradero. El de lentes la observó después, parecía enojado. Creyó que el mensaje lo había puesto de esa manera.

Si, fue en el sótano, ésta junto a otras armas.

Dijo para posteriormente guardar el arma en su bolsillo. Observó de nuevo al de lentes encendiendo su portátil y viendo noticias, por el idioma en el que hablaban se dió cuenta que eran de Estados Unidos ya que podía entender perfectamente lo que estaban diciendo. Se acerca rapidamente al objeto electrónico y observa los sucesos que ocurrían actualmente hasta el punto de el corte de la transmisión, luego se aleja un poco.

¿Esto también está pasando en otros países?

Queda pensativa, ¿Cual habrá sido el verdadero orígen de esto? pensaba, aunque además de eso también estaba preocupada por su hermano, que aunque confiara en que se podría defender solo, era su familia de todos modos, imposible no preocuparse. Necesitaba comunicarse con él cuanto antes para saber si estaba bien o si necesitaba ayuda. Observó al de lentes levantándose de su lugar y dirigiéndose a la puerta de su habitación, donde entonces después de pronunciar aquellas secas y frías palabras, cerró la puerta a su salida de la misma.

¿No mover nada?

Tal parecía que desconfiaba de ella, aunque podía entenderlo un poco, una total desconocida de otro país entrando a una casa ajena en el primer día de su llegada. Ya después de unos minutos decidió salir de la habitación, tampoco es que se iba a quedar encerrada en ese lugar por mucho tiempo; bajó las escaleras y llegó a la sala de estar, fue allí donde entonces por el rabillo del ojo creyó haber visto una sombra en una de las puertas corredizas que llevaban hacia el jardín.

¿Hola?... ¿Kazuya estas afuera?

Se acercó lentamente a la puerta, intentó abrirla pero para su sorpresa estaba cerrada, talvez Miyuki cerró todo con seguro para estar más protegidos. Fue entonces que volvió a ver la sombra más claramente pasando por alrededor de la puerta, la luz del bombillo de afuera hacía reflejar la figura de un hombre encorbado con brazos extendidos y caminando algo lento.

¿Hola?

La figura se detuvo y se dio la vuelta en dirección hacia la peliroja, para luego empezar a golpear la puerta mientras hacía ruidos extraños, no paraba de hacer lo mismo una y otra vez. La puerta del jardín se veía inestable como si le faltara mantenimiento, pero podía soportar los golpes de aquella persona. La peliroja sacó el arma de su bolsillo y apuntó hacia aquella figura, podría tratarse de un ladrón o algo parecido, aunque esa idea pudo ser descartada totalmente ya que es imposible que sea algo como eso, aquella figura estaba actuando sin sentido alguno.

¡¿Quien es?! ¡¿Que es lo que quiere?!

No hubo caso, eso hacía lo mismo una y otra vez.

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Lun Abr 18, 2016 12:39 am

Miyuki:
No supo por cuánto tiempo estuvo mirando el pasillo, pero cuando por fin decidió moverse fue para subir las escaleras. Con cada escalón que subía algo dentro de su cabeza le decía que tenía que haber ido primero al sótano, ignoró la voz de su cabeza y siguió adelante. Cuando abrió la puerta esperaba encontrarse con la pelirroja, tal vez aburrida o molesta, sin embargo, en su lugar, encontró la habitación totalmente sola y a oscuras, si no fuera por la luz que reflejaba su portátil. Activó el interruptor que pronto iluminó todo el cuarto. Se acercó a su escritorio, apagó el equipo y tomó su celular. Esta vez sí buscaría a la chica, no sin antes tomar el bate, por alguna razón sentía que debería llevarlo. Tampoco entendía porqué esa manía de moverse por todos lados, vale que él también hubiera hecho lo mismo, supuso que entonces era la curiosidad nata de los humanos.

Mientras bajaba las escaleras, se preguntaba si estuvo bien el molestarse. Siempre decía lo que pensaba pero esta vez sólo se había limitado a bufar e ignorar, sin siquiera escuchar más razones, él no era así por lo que atribuía que los sucesos de la tarde lo habían afectado más de lo que quería reconocer. De nuevo tendría que pedir disculpas aunque no lo haría. Eso sí, tendría que aclarar que no sabía nada de las supuestas armas pero hablar sobre sus padres, tal vez en otro momento. Cuando llegó de nuevo al corredor que lo conectaba con todas los cuartos de la casa, creyó haber escuchado su nombre en voz de la pelirroja. No respondió pero sí avanzó un poco más a prisa rumbo a la sala de estar, empero, a mitad de camino creyó escuchar algo más rumbo al sótano así que sin pensarlo más, esa fue la señal que le dijo que no podía evitar más ese lugar.

Al llegar recordó que el interruptor no servía desde incluso antes de que naciera. Su padre decía que un día de esos lo arreglaría pero entre su trabajo y en con los estudio, entrenamientos y ahora en un internado, difícilmente podían darse el tiempo para repararlo, de todas formas no les preocupaba, se habían acostumbrado a prender la luz bajando las escaleras. Había vivido en esa casa por 17 años, desde los 15 en Seido pero dudaba que el lugar hubiese cambiado mucho. Bajó las escaleras tranquilamente, activó el interruptor y lo que sus castaños ojos vieron fueran las cajas que Claire le había reclamado, ahora sí sentía que le debía una disculpa, ni modo, se la deberá por el bien de su orgullo. Eran muchas cajas y todas contenían lo mismo, armas, municiones y más armas. El castaño tomó una entre sus manos.

-¿Desde cuándo y por qué no me lo dijiste antes, padre?-

Una especie de gruñido le respondió, raro, él había hecho la pregunta al aire por lo que no esperaba respuesta. Buscó el origen, se escuchaban una especie de pasos, como si alguien estuviera cansado y arrastrara los pies al caminar, entre las pilas de cajas por fin lo encontró. Una persona pequeña, más o menos de 9 o 10 años, ropas civiles con manchas de sangre, no parecía que llevara mucho tiempo allí, si acaso un par de horas, tal vez sólo llegó unos cuantos minutos antes que ellos. El castaño la reconoció como la hija menor de sus vecinos, Kobayashi Masami. La niña comenzó a caminar hacia él, de manera torpe extendió uno de sus brazos lanzando un gemido que tensó al mayor. Miyuki retrocedió, esa pequeña niña no parecía ser la misma que recordaba.

-¿Koba-chan? Soy yo, Kazuya...-

Intentó razonar con la criatura pero esta sólo lanzaba gruñidos sin dejar de avanzar, tenía los mismo ojos que la cosa que vio en el parque en la mañana. Dio media vuelta y subió las escaleras lo más rápido que pudo y sin darle una última mirada a la niña que no dejaba de seguirlo, tratando de alcanzarlo con sus bracitos, cerró la puerta tras de sí. Se recargó en la pared junto a la puerta, en ésta había una huella de sangre, una mano pequeña un poco barrida. Entendió que se trataba de la misma personita que estaba en su sótano rodeada de un gran armamento. Apretó los puños con fuerza, dándose cuenta que aún sujetaba el arma en una mano y en la otra el bate. Escuchó golpes, no venían del sótano, pero sí de la puerta al jardín, también pudo notar la voz de la pelirroja por lo que se encaminó hacia allá.

-¿Red-chan?-

Llamó, pero sus ojos no se fijaron en la chica del arma sino a lo que le estaba apuntando, el padre de Masami, que si se veía más peligroso era nada más por su estatura y corpulencia, sin mencionar los golpes que le daba a la puerta como si supiera que al cruzarla o romperla tendría algo que ingerir. El castaño se acercó con cautela, no sabía cómo usar un arma por lo que apuntar sería en vano, incluso no se sentía seguro con ella en la mano. No hasta que la puerta cedió. Lo primero que notó fue el olor a descomposición que el cuerpo del adulto desprendía. Reprimió una mueca de náuseas al momento que alzaba el arma, no apuntó a un lugar en específico, no iba preguntar las razones del porqué estaba ahí, si Claire ya lo había hecho y esa cosa no entendía palabras, significaba que su vecino ya era una de esas "personas rabiosas". El punto era saber cómo se había colado a su jardín. Por mero instinto jaló el gatillo, si la bala iba dirigida a una parte vital o no, no lo supo, porque impactó en uno de los hombros de la criatura y provocó que el menor soltara el arma, por supuesto que no estaba listo para el retroceso. No lo resintió mucho, pero dejó el arma allá donde había caído. Retrocedió.

Tener un hombro herido no pareció afectar en nada el avance del señor Kobayashi.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Vie Abr 22, 2016 5:03 am

Claire:
Mientras le apuntaba al susodicho personaje, oyó su nombre proveniente de alguien más en la sala, al girar su cabeza para observar quién era se dió cuenta que fue Miyuki quien la nombró, tenía un arma en su mano ¿Que hacía con una de ellas? pensaba que no sabía nada al respecto. La peliroja supuso que había ido al sótano a revisar todo el armamento que había en ese lugar y que de por casualidad se trajo una de ellas. Fue entonces que la puerta hizo un ruido estruendoso que parecía que iba a romperse, el de lentes apuntó con el arma hacia la figura desconocida y por lo tanto trató de detenerlo.

¡Kazuya, espera!

Estiró su brazo para poder quitarle el arma de la mano pero ya era demasiado tarde, el pelimarrón le había disparado al no invitado, hiriéndo uno de sus hombros, pero parecía que eso no le importaba a esa cosa y seguía golpeando la puerta como siempre lo hacía.

De ninguna manera... ¿Por qué sigue haciendo eso?

Al ver a Miyuki retroceder y dejar el arma en el piso, pensó que nunca había disparado antes, fue un disparo tonto y sin prudencia, de repente al verlo en esa situación de miedo sintió dentro de ella que debía de protegerlo, tenía que hacer algo al respecto para resolver la situación. Eso de allí no era una persona, confirmado totalmente por el disparo de Miyuki y la reacción de aquello, pudo darse a entender que era uno de esos "rabiosos".

Con pistola en mano se acerca rapidamente a la puerta y la derriba de una patada haciendo que la misma cayera sobre la persona dejando solo la cabeza al descubierto sobre el marco, se sube en ella haciendo presión para que no escapara, la vista desde arriba hacia aquella criatura era miserable: la boca abierta, ojos blancos y sin reflejos pupilares, la piel gris y putrefacta, y esos sonidos roncos, la hicieron pensar que ya no era humano, por lo que le apunta directamente a la cabeza y aunque dudandolo un poco piensa en la seguridad del de lentes y de lo que podría hacer esa criatura si llegaba a hacer algo, suelta el seguro y con mirada fija en ello le dispara directamente al centro de la frente, algo que le dio fin a los movimeintos y vida de la persona que tenía bajo sus pies, la sangre había salpicado un poco en sus botas pues estaba muy cerca de eso. Ya después de todo haberse calmado, dió un suspiro y se bajó de la puerta dirigiéndose al de lentes.

Kazuya ¿Estas bien?

Estaba preocupada, recoge el arma del suelo y vuelve a mirar al pelimarrón.

Nunca haz utilizado un arma en tu vida ¿Verdad?
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Sáb Abr 23, 2016 9:42 pm

Miyuki:
El castaño no sabía cómo reaccionar ante todo el espectáculo que esa criatura y su invitada le acababan de dar. No todos los días se podía ser testigo de un homicidio, porque Miyuki aún pensaba que su vecino podría haber estado “vivo” de algún modo, aun cuando él también quiso matarlo, fallando terriblemente en el intento, la ética y la moral con la que fue educado le decían que disparar estaba mal. Sin embargo, su mente lo justificó como “defensa propia”. Lo primero que sintió, después de todo ese altercado y mirar fijamente a la pelirroja, fue admiración y cierto temor, no encontraba motivos para que alguien como ella pudiera usar un arma. No, en general, moverse de esa forma y disparar sin titubear le hicieron pensar al menor que ella era peligrosa. Sonrió y se llevó su mano libre al estómago, riendo.

-¡Eres genial, Red-chan!-
Dijo, totalmente sincero y sin dejar de reír. -Me agradas. Y claro que estoy bien-

Una sonrisa adornaba su rostro mientras avanzaba tranquilamente hacia ella. Sentía un tenue entumecimiento en la mano que había usado el arma, no sabía que usarla trajera consecuencias.

Lo segundo que sintió fue pánico, que se le notó al mirar más de cerca el cadáver del señor Kabayashi iluminado por las estrellas, y no precisamente por lo que veía, sino por lo que su padre diría si encontraba su casa en ese estado, una puerta menos, el vecino muerto en el jardín y la hija de éste en el sótano. Regresó al interior mientras su estado de ánimo empeoraba dándose cuenta que su cerebro se negaba a darle una excusa creíble. Sacudió la cabeza y aspiró profundo, si no se iba a calmar en ese momento por lo menos fingiría que sí.

-¿Se notó mucho? Practico baseball, no cacería.- Respondió con coquetería. –Dime, Red-chan, ¿sabes ocultar un cadáver?-

Rió de nuevo, pasando sus dedos por entre su castaña cabellera revolviéndola más de lo que estaba, tenían que informar de eso a alguna autoridad. Pensó en la policía pero recordó lo que había pasado en el parque, tal vez la policía no llegase y en su lugar enviaban a quién sabe qué organización. Soltó un suspiro, no le quedaba de otra, pero por el momento…

-¿Tienes hambre? Soy un buen cocinero- dijo, pensando en la cena –El Okonomiyaki te va a encantar-

Dio media vuelta, dispuesto a irse como si tener un “rabioso” muerto debajo de la puerta fuera lo más normal del mundo. Pero tenía justificación, no había comido nada más que las crepes en todo el día. Además, durante el camino a la cocina llamó a la policía, les explicó lo que había ocurrido, omitiendo el detalle de las armas y la existencia de la niña.

Ya en la cocina no alcanzó ni a lavar los ingredientes cuando escuchó la puerta sonar. Dejó todo y con lleves en mano fue a ver de quién se trataba. La “policía” estaba del otro lado, el castaño los observó, analizándolos. Llevaban casco, visores que les cubrían ojos y nariz, ropa completa del ejército, incluyendo guantes y armas. Miyuki sonrió, sólo para ocultar su desconfianza. El que parecía ser el líder le habló. Fuerte y claro le dijo que por favor los dejara pasar, no era una petición sino una orden y eso el menor lo supo muy bien. Miró el interior de su casa, no podía dejar las cosas así pero el “ejército” tampoco le estaba dando mucha confianza. Se convenció de que era lo mejor y fue a abrir la puerta.

Nueve personas, entre hombres y mujeres, entraron, quiso guiarlos pero un décimo lo detuvo.

-¿Sí, se le ofrece algo?-

Preguntó, curioso. El hombre le comenzó a preguntar sobre las personas que vivían en la casa, que si alguno había sido mordido y que si se habían puesto la vacuna. Después de que el castaño contestara todas, incluso mencionó a Claire, el hombre le dijo que tenía que cerciorarse que no tenía heridas causadas por los “infectados” y para ello el menor debía quitarse la ropa, en una especie de inspección de rutina. Antes de que el castaño pudiera quejarse escuchó ruidos en el interior de su casa, pensó en Claire, el señor Kobayashi, la niña del sótano y las armas pero no alcanzó a dar ni dos pasos cuando vio a ocho de las nueva personas salir con dos bolsas negras, una grande y la otra más pequeña. Miyuki no lo sabía pero dentro iban el señor Kobayashi en una y su hija en la otra. El estaba más preocupado por la pelirroja.
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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

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