Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Lun Abr 25, 2016 10:33 pm

Claire:
La pelirroja estaba confundida. Que el chico de lentes se riera de esa manera después de tal acto de muerte hacia una de esas criaturas, parecía un psicópata (Por así decirlo), no sabía que reaccionaría de esa manera, creía que estaría asustado, traumado o algo por el estilo. Pero en todo caso se alivió un poco de que estuviera bien y que ese problema no hubiera pasado a mayores, aunque se le notaba algo intranquila; Observaba como el pelimarrón se le acercaba al cadaver de aquella cosa, sus gestos indicaban que no estaba del todo bien, en cuanto se venía de regreso quizo preguntarle lo mismo, pero fué interrumpida por él hablando sobre baseball y sobre ocultar un cadáver.

¿Acaso quieres enterrarlo? ¿No sería mejor llamar a la policía?

Notó que volvió a reír mientras jugaba con su cabello, en serio le parecía bastante extraño el chico a pesar de que antes creía que era tan normal como cualquiera. Le cambió el tema sobre comida, nunca había probado comida japonesa, solo china; también sentía un poco de hambre debido a que no había comido nada desde que había llegado a ese país, pero aún así le pareció un cambio de tema muy drástico.

¿Okonomi....qué?


Un nombre bastante extraño para una comida, no alcanzó preguntarle que era cuando ya el chico se dió la vuelta y se dirigió a hacer lo que quería. Se le notaba totalmente tranquilo, fue algo sumamente inquietante para la peliroja, es como si no hubiese pasado nada. No quizo seguirlo, en cambio se quedó para observar mejor el cadáver, se acerca a este algo nerviosa y luego se aparta, era la primera vez que veía algo así y tan de cerca pero... ¿De donde habrá venido? Se supone que esas cosas estaban en la ciudad, ¿Ya la enfermedad había atacado por aquí también? pensaba.

Se dió cuenta que aún tenía algo de sangre de aquella criatura en ella, así que fue al baño a limpiarse. Por el camino creyó escuchar la voz de Miyuki hablando solo, pensó que era por teléfono, aquello le recordó de nuevo a su hermano.

¿Cómo estará Chris?...

Con algo de suerte pudo encontrar la puerta que dirigía al baño y entró en el mismo. Era un baño normal como cualquiera, tenía una tina con regadera la cual podía cambiarsele la temperatura del agua, un gran espejo sobre el lavamanos, los cepillos de dientes y cosas de aseo personal alrededor de este, y al lado en un estante en la pared con un botiquín de primeros auxilios.

En cuanto la pelirroja iba a empezar a limpiarse creyó oír el sonido de alguien tocando la puerta, parecía que Miyuki tenía invitados, se apuraba en limpiarse la sangre que llevaba encima para poder saber quiénes eran, al terminar salió del baño en dirección a la sala. Cuando iba por los pasilos escuchó voces de nuevo, pero esta vez del pelimarrón con alguién mas, se ocultó en una de las puertas corredizas y observó lo que pasaba, al parecer era la policía, finalmente el de lentes los llamó, pero estos estaban muy armados y protejidos de pies a cabeza, más bien parecían del ejército que de la policía. Además que ella sabía cuál era su uniforme debido a lo sucedido cuando había llegado a Japón.

Observó que se llevaban dos bolsas negras, una grande y una pequeña. La grande asumió que era de la criatura que mató pero la pequeña desconocía su paradero. Sale de donde estaba, finjiendo que no había visto nada y que solo venía de aquella dirección, se le acercó al hombre y al de lentes algo tranquila.

Hola, ¿Está todo bien?

El hombre comentó sobre quitarse la ropa, en una especie de inspección de rutina para cerciorarse que no hubiesen heridas o mordidas. También le pidió la identificación a la chica, ya que había notado su acento extranjero.

Ah, si. Mi pasaporte, mi pasa...

Se tocaba los bolsillos pero se había acordado que perdió su maleta en el camino con su identificación y todo, estaba totalmente indocumentada. Intentó explicarle al hombre sobre lo sucedido y que este no era el momento se esos casos, que ahora había algo más grave, pero este le reclamó diciendo que debía ir con ellos a la comisería más cercana, ya que era totalmente sospechosa y no tenía más opción, si se rehusaba la llevarían a la fuerza. La pelirroja miró a Miyuki algo triste, pero luego cambió su cara a una leve sonrisa como advirtiéndole que todo estaría bien, le revolvió los cabellos al pelimarrón y decidió irse por las buenas, no tenía nada que ocultar así que les explicaría todo al llegar a su destino.

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Miér Abr 27, 2016 7:23 pm

Miyuki:
Cuando el castaño quiso alejase y evitar desnudarse frente a la puerta de su casa, el militar; porque eso es lo que era, cualquier persona con dos dedos de frente se daría cuanta que no eran de sanidad, como le habían dicho que eran, por lo menos ya admitían no ser policías, lo tomó del brazo insistiendo a que obedeciera. Miyuki se soltó, pensando en si hacerle caso o no, aunque dudaba mucho que pudiera negarse. Finalmente accedió, pero si tenía que hacerlo se sentía con el derecho de saber lo que realmente ocurría con la supuesta rabia. Sin embargo, antes de que preguntara la pelirroja apareció. Observó como el militar dejaba de hacerle caso para pedirle los papeles que le validaban la estancia en el país. Vio angustia en el semblante de Claire. No, tal vez no era angustia pero era claro que no llevaba los papeles que le pedían.

No perdió detalle de la conversación, dándole la razón a la chica, no tenían por qué llevársela, pero al parecer ella no quería causar problemas.

Apartó la cabeza cuando sintió como revolvían su cabello, no le gustaba ese gesto. Le hacían sentir como niño pequeño y no lo era, además aquella sonrisa que le acababa de dedicar… la detestaba. Esa manera de tranquilizar a la gente, con un “no te preocupes, todo saldrá bien” silencioso, sólo lograban que los de alrededor y allegados se preocuparan más, tal vez no por lo que realmente fuera a pasar pero sí por las especulaciones que el subconsciente creaba.

Miyuki se acercó al “oficial” que se llevaba a Claire, objetando a favor de ella. Lo cuestionó y argumentó que una persona de “sanidad” no tenía la autoridad legal para llevarse a un indocumentado, cosa que dudaba que fuera la pelirroja, ella sólo era una turista con mala suerte. El militar trato de razonar con ambos, de hacer a un lado, con palabras, al castaño pero él estaba reacio a dejar que se llevaran a su compañera así tan fácil, incluso comentó que era ilógico que tomaran más atención a un extranjero que al dueño de la casa, menor de edad,  que tenía armas en su sótano. Y no, el castaño no lo mencionó por error, intuía que en la pequeña bolsa, que todavía se movía, iba la niña y si la habían sacado significaba que habían visto las armas. Pero por la sorpresa en el rostro del militar entendió que él no lo sabía. Le restó importancia.

Tan concentrado estaba en la pelea verbal que no notó a otro “hombre de salud” acercárseles hasta que le habló. Pidiendo lo mismo que el anterior con la diferencia de que esta vez no sólo se lo pidió a él sino a la chica que intentaban llevarse. A través de los cristales de sus lentes los ojos del castaño se posaron en la pelirroja; luego, en el primer militar que le había hablado y seguía medio shokeado por las armas, por lo menos con eso dejó de insistir en llevarse a la pelirroja; y, por último, se quedaron fijos en el recién llegado.

Los músculos, producto de largas horas de entrenamiento  y de un joven de 17 años en pleno crecimiento, se dejaron ver después de que el castaño se quitase la polera. Tenía un ligero cambio en su tono de piel de brazos y cara en comparación con el resto, pero eso no disminuía lo bien marcado que estaba. Sin embargo, lo que sí opacaba su físico y lo que provocó que nueve fusiles de asalto lo tuvieran como objetivo fue la venda que le rodeaba el tórax.

Ver a su vecino con “rabia” un segundo y al siguiente verlo tirado, muerto, en su jardín no lo había asustado tanto como tener a nueve personas dispuestas a llenarlo de plomo. El castaño alzó las manos en señal de paz, que se quitase la playera había provocado un silencio pesado, interrumpido sólo por unos pasos que salían del interior de su casa. Giró un poco la cabeza para ver al décimo hombre salir, algo que le llamó la atención además de que este también le apuntaba con otra arma fue que, aquel extraño iba vestido de diferente manera, parecía una especie de oficinista con ese traje. Vio los labios del hombre moverse pero no captó, a la primera, lo que le pedían, cuando pudo entender que le exigía una explicación, aspiró e inspiró para tranquilizarse, comenzando a relatar la causa de sus vendajes.

El menor comenzó a quitarse las vendas mientras contaba que había ocurrido en medio de un partido de baseball y los vendajes, entre otras funciones, servían para evitar movimientos bruscos.

El mismo militar que había intentado llevarse a Claire se le acercó, no lo notó, estaba concentrado en narrar bien lo sucedido, por lo que no pudo reprimir bien una mueca de dolor que le provocó el repentino movimiento al que fue sometido. Su brazo estaba siendo halado con fuerza hacía un extremo dejando vía libre a la zona donde un hematoma, ya menos morado que al principio, abarcaba desde la sexta linea costal hasta casi la linea esternal de su costado derecho y una buena parte de la zona infraescapular externa estaba del mismo color, también podía apreciarse que seguía ligeramente inflamado. Sintió los dedos del militar presionar con fuerza, la zona amoratada, por lo que sólo atinó a quejarse silenciosamente, vio acercarse al “oficinista” para examinarle. Después de una eternidad, según Miyuki, lo soltaron y dejaron de apuntarle.

Se acercó a la pelirroja, se sentía con el orgullo herido. Militares paranoicos, no tenían porqué haberlo zarandeado tanto, pensaba el castaño.

Después de que los de “sanidad” se marcharan, Miyuki invitó a Claire a pasar de nuevo a su casa. Esperó a que la chica entrara para cerrar las puertas con llave. Llegó hasta donde estaba ella y arrojó su playera al mueble más cercano.

-¿Red-chan, me ayudarías? No muerdo-

Le sonrió con travesura, mostrándole las vendas.

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Sáb Abr 30, 2016 6:11 pm

Claire:
En cuanto estaban a punto de marcharse el pelimarrón interrumpió su ida objetando en contra de lo que hacía el oficial, se le notaba muy alterado como si realmente no quisiera que se llevaran a la pelirroja. Claire tampoco quería irse de esa manera y menos aún cuando hechos tan extraños y escrupulosos estaban sucediendo, aunque había accedido a irse con los uniformados previamente, prefirió razonar tambien con el hombre, al respecto.

Otro hombre se les había acercado interrumpiendo la discución, pidiendo lo mismo que exigió el "policial" al mando en un principio, pero a ella. La pelirroja no tuvo tiempo de responder cuando ya estaba observando que Miyuki se empezaba a desvestir, se le notaba algo extraño en la piel, por lo que todos los hombres encontrados allí tomaron sus armas y apuntaron en dirección al de lentes.

¡Esperen, ¿Que hacen?!

Uno de los policías la tomó del brazo haciendo alejarse de Miyuki y sujetandola por detras de la espalda, como si fuera a hacer algo para evitar el acontecimiento que estaba ocurriendo. La estaban sujetando muy fuerte, tanto que hasta sentía el dolor en sus brazos por la fuerza que ejercían en estos, pero si intentaba hacer algo en contra temía por la vida de ella y la del pelimarrón. Sus gestos eran de agustia y preocupación, algo de dolor pero más por Miyuki, quien después que se quitara las vendas mostrando su herida, la cual ni idea de que tuviera una tan grave en ese lugar y que antes no se la habían comentado, explicaba lo sucedido mientras se dejaba mostrar ante los presentes.

El hombre con quien estaban discutiendo anteriormente se le acercó y comenzaba a verificar si lo que decía era cierto, en el proceso lo estaba maltratándolo de una manera no propia de un policía, parecía un científico examinando a una rata en un laboratorio, no le importaba si le dolía o no, solo estaban concentrado en el objetivo de encontrar alguna prueba con la que empezaran a abrir fuego en contra del chico. Ya cuando comprobó que no era lo que ellos pensaban y que en realidad era lo que decía el de lentes, lo dejaron tranquilo y bajaron sus armas, soltarón a la pelirroja y se dispusieron a retirarse.

Miyuki se le acercó e invitó a pasar a Claire, por supuesto que ella accedió de inmediato, le parecía impresionante que aún con tanto dolor se comportara de esa manera tan amable y no perdiera la cordura, o rompiera en llanto, o algo por el estilo. Despues de que el pelimarrón cerrase las puesrtas de su casa con seguro, volvió a acercarsele a la pelirroja arrojando su playera a uno de sus muebles para luego sonreírle mientras le mostraba sus vendas. Fue algo que dejó impactada y extrañada a la pelirroja, ¿Qué tendría en el cerebro para actuar de esa manera? ¿"No muerdo"?, dejó de lado esos pensamientos y socorrió al pelimarrón llevándolo con cuidado a uno de los muebles y sentándolo en este.

Kazuya hay que hacer algo con esa herida y esas vendas ¿Por que no me lo habías dicho antes?

Recordó haber visto un botiquín de primeros auxilios en el baño, le exigió al de lentes que se no se moviera y se retiró a buscarlo. Regresó luego con este y se acomodó a un lado de Miyuki apoyando su pierna en el mueble y la otra en el piso, colocó el botiquín en la mesa que estaba en frente y lo abrió para proseguir a sacar unas vendas limpias y algo de desinfectante. En cuanto le empezaba a quitar las vendas al chico este hizo una mueca de dolor por el acto.

Aguanta un poco.

Retiró las vendas dejando a la vista su horrible herida y los moretones, suspiró con tristeza y procedió a desinfectarlo, para luego colocarle las nuevas vendas. Ya después guardó los instrumentos y cerró el botiquín, se acomodó mejor en el mueble sentandose correctamente mientras observaba al pelimarrón.

Creo que ya no podremos fiarnos de esas personas, tendremos que encontrar la manera de buscar la solución en otra parte por nosotros mismos. ¿Los policías en Japón son así de estrictos?





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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Miér Mayo 04, 2016 2:08 am

Miyuki:

-¿Preocupada por mí, Red-chan?-

Fue lo primero que dijo en cuanto se sentó y dejó su celular sobre la mesita de enfrente. Tenía un codo apoyado en su pierna mientras la observaba cínicamente. La sonrisa burlona en su rostro sólo era una capa que cubría el dolor que comenzaba a punzar desde su torso. No hacía mucho había tomado las pastillas contra el dolor y su efecto seguía presente, aún podía sentir la somnolencia que le provocaban, sin embargo, y pese a sus esfuerzos por no moverse mucho, el que lo hayan torcido los oficiales lo estaba resintiendo más de lo que hubiera imaginado.

¿Que por qué el menor no le había mencionado nada? Sencillo, porque no era tan fácil que contara su vida al primer extraño con el que entablara una conversación de menos de un día. Incluso, sus amigos más cercanos desconocían algunas cosas de su vida, consideraba que hablar de sí mismo era de total irrelevancia a menos que fuera muy, muy necesario y como eso casi nunca ocurría...  

Cuando estuvo solo se permitió un suspiro apesadumbrado, recargándose contra el respaldo del sofá. Miyuki cerró los ojos, recordando los momentos posteriores al partido que les dio la victoria del torneo. Los primero minutos de celebración los pasó en un taxi rumbo al hospital mientras era regañado por una de las profesoras que ayudaban al equipo, recordó que no fue euforia y felicidad lo que sintió en ese taxi, sino una desazón y pesimismo que contrastaban mucho con su personalidad normal, fue uno de esos momentos en los que la presión pudo más que él y sólo podía hundirse más y más en la depresión. Por lo menos ese estado de sopor no le duró mucho. Recordó, también, a uno de sus senpais sermoneándolo sobre lesiones y sus consecuencias. De hecho, todo el equipo lo regañó por su imprudencia, internamente agradecía su preocupación aunque por fuera lo había demostrado con burlas hacia ellos.

Sonrió justo en el momento en que escuchó los pasos de  Claire acercarse. Se incorporó, observando el botiquín en manos de la pelirroja. Colocó sus manos por detrás de su nuca para así dificultar menos la labor de un cambio de vendas. Un movimiento mal hecho provocó una mueca de dolor en el castaño. Asintió a sus palabras de apoyo mientras esperaba que terminara el proceso, le dedicó una sonrisa agradecida cuando eso pasó.

-Esos no eran policías… Los policías te ayudan y no te cuestionan. Mucho menos te apuntan con sus armas cada que ven una cosa que no les parece. No sé qué pretendían, pero tampoco eran del centro de salud como habían dicho.-
dijo –Ellos eran militares. Excepto uno.-

Mencionó, recordando al “oficininista”. El ruido de un nuevo mensaje interrumpió sus cavilaciones que no habían ni empezado. Tomó el celular de la mesita. Sus mejillas se colorearon de un tono rojizo al leer el asunto del mensaje, qué persona ponía eso cuando no se es nada. Sin embargo, cuando leyó el resto del mensaje su expresión cambió totalmente a una de incertidumbre.
Miró a la pelirroja y le sonrió.

-¿Red-chan, tienes familiares en Amerika?... Toma, intenta llamar desde aquí-

Le pasó su celular sin cerrar el mensaje. Se levantó y con un “continuaré con la cena” la dejó sola. Las palabras de su kohai seguían presentes en su cabeza, desde el fondo de su corazón deseaba que él estuviera bien pero qué rayos quería decir con evacuación. ¿Realmente se podía evacuar a todo un país? Y si en todo el mundo estaba ocurriendo exactamente lo mismo, a dónde iban a meter a miles de millones de personas.

Mensaje:
De: Satoru
Asunto:
______
¿Miyuki-
senpai, los ha visto? Tenga cuidado
y esté atento, escuché que habrá una evacuación
pero aún no hay nada confirmado.
...
Las llamadas casi no salen…
...

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Dom Ene 15, 2017 3:01 am

Claire:

Gracias Kazuya.

Al coger el celular del pelimarrón y observar su ida del lugar se dispuso a revisar el teléfono, pero antes de presionar algún botón con su pulgar se dio cuenta de que había dejado un mensaje abierto. Con el seño fruncido lo leyó rápidamente puesto no era muy largo, sólo tenía curiosidad sobre su rubor anteriormente.

¿Satoru? Que yo sepa Satoru es nombre de chico, aunque existan nombres japoneses para ambos géneros, se que Satoru no está dentro de ellos.

Pensativa sacudió un poco su cabeza para quitar esos pensamientos, ya luego le preguntaría. Presiona las teclas rápidamente marcando el número de su hermano, pero desafortunadamente sonaba como si la línea la hubiesen cortado, intentó llamar a alguno de sus amigos pero el mismo sonido constante se escuchaba cada vez que llamaba a cualquiera de ellos, resignada decide dejarlo así y devolverle el teléfono a Miyuki, pero algo había captado su atención, era solo la puerta derribada que llevaba hacia afuera, era muy peligroso dejarla así, entonces fue a donde estaba el pelimarrón para explicarle la situación, pero en vez de llegar y decirle, se sorprendió de lo que estaba haciendo el de lentes.

¿Kazuya?


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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily el Dom Ene 15, 2017 9:11 pm

Miyuki:

Incluso colocarse el delantal le provocaba punzadas de dolor pero no quería depender de más pastillas contra ello, después de todo era un deportista y si quería hacerse profesional no debería estar pensado en drogas medicinales por mucho que lo ayudaran en estos momentos, además, las lesiones eran parte del deporte que amaba por lo que también tenía que acostumbrarse a ello. Sacudió la cabeza, alejando cualquier pensamiento masoquista que empezaba albergar. “Las lesiones significan no poder jugar una temporada, hay que tener cuidado”, pensó mientras lavaba los ingredientes.

Tenía tiempo que no preparaba okonomiyaki a pesar de ser uno de sus platillos favoritos, además de uno de los más sencillos y de los primeros que aprendió a preparar sin ayuda. Le gustaba cocinar, no tanto como el béisbol, sentía que cada detalle y paciencia que tenía ese arte era casi igual que estar en medio de la cancha, analizando con cuidado todo a su alrededor para así poder obtener una mezcla perfecta a lo que llamaban comida, o una buena jugada.

Preparó el sartén para ir colocando la mezcla y mientras esperaba recordó a las personas infectadas de “rabia”, y de pronto se dio cuenta que su futuro ya no pintaba para ser jugador profesional, ni siquiera para chef, o para una vida tranquila. También recordó el mensaje de Furuya.

-Evacuación-

Susurró, mientras en el sartén se quemaba el aceite. Aspiró profundo para calmarse, esas “personas” enfermas, aunque torpes, parecían haber sido sacadas de alguna película de terror y no sabía que pensar. Haberlas visto directamente, en más de una ocasión en un solo día fue más que suficiente para entender que lo que pasaba no era producto de los medios. Otra bocanada profunda de oxígeno para calmarse y notó el olor a quemado. Soltó el aire con frustración y retiró el sartén, luego lo lavaría, por lo mientras debía terminar ese almuerzo/cena.

Con maestría continuó preparando el platillo, al terminar colocó cada uno en un plato distinto y fue cuando escuchó su nombre. Con una sonrisa en la cara se giró.

-¡Está listo!-

Exclamó, invitándola a sentarse.

-¿Tuviste suerte con la llamada?-



Última edición por Kalitso_Lily el Lun Ene 16, 2017 4:41 am, editado 1 vez

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Gilary007 el Lun Ene 16, 2017 2:51 am

Claire:

Apoyándose en el marco de la puerta de la cocina con los brazos cruzados mientras observaba al chico que anteriormente había visto tal acto de agresividad con la persona "rabiosa" y que ahora estaba cocinando muy dedicadamente con una expresión despreocupada como si todo lo pasado hubiese sido un sueño, la pelirroja pensó que en serio ese chico estaba mal de la cabeza, pero aún así a causa de eso esbozó una ligera sonrisa, le recordaba a su hermano, también les sucedían cosas parecidas mientras estaban en la base de entrenamiento militar, él muy tranquilo después de algo espantoso y ella frunciendo el ceño cada vez que lo veía actuar de esa manera, lo cual ya por acto de reflejo realizaba esa misma seña cuando observaba situaciones de la misma similitud.

Olfateando en algunas ocasiones el humo de la comida quemada, se dio cuenta que los papeles estaban invertidos, él cocinando y ella esperando, en un momento quiso ayudarlo realizando un gesto con el cuerpo de querer ir a donde estaba, pero al verlo tan dedicado y concentrado, volvió a apoyarse en el marco, volvió la cabeza hacia el celular del pelimarrón admirando el fondo de pantalla, una pelota de beisból, no recuerda si en algún momento realizó algún deporte en su vida, tal vez en su niñez, pero no podía recordarlo, sólo en su cabeza pasaban imágenes de su entrenamiento, deseaba hacer alguno, tal vez el beisból le sienta bien, tenía un buen brazo, aunque aún así la situación no daba como para tener una vida tranquila. Suspira.

Pensó haber escuchado algo proveniente del pelimarrón, tal vez fue su imaginación, su estómago estaba intranquilo, al oler los alimentos cocinándose le había entrado el hambre, se necesita de una buena alimentación para estar más enérgicos... Eso la hizo reflexionar un poco, cabizbaja observando el suelo de madera ahora en vez de aquel aparato, se hizo la idea de que necesitaban provisiones para su viaje, no pensaba quedarse mucho tiempo, ya al terminar la cena estaba dispuesta a irse, en su mente planificaba lo que tendría que hacer: armas, provisiones, refugios... pero una voz conocida ocasionó que se distrajera de sus pensamientos, levantó la cabeza y se dio cuenta que la comida estaba preparada.

Mmmh~ Huele delicioso.

Aceptó su invitación y se dispuso a sentarse, era una espléndida vista de la comida tradicional japonesa, al fin probaría una preparada por un mismísimo japonés. En donde vivía solo pedía comida para llevar, más que todo ramen, pero nada de eso es comparado con lo que había en su plato. Después de aquella cuestión levanta el teléfono y estira su brazo haciendo señal de que el de lentes lo tome.

Lo siento, las llamadas salen caídas, parece que no se pueden realizar llamadas a mi país...

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Re: Lirios al anochecer "Guerra Mundial Z - Libro" (libre)

Mensaje por Kalitso_Lily Ayer a las 6:17 am

Miyuki:

Después de exclamar un corto "itadakimasu" se dispuso a comer la porción poco normales para una sóla persona, por fortuna él estaba acostumbrado a ingerir todo aquello sin consecuencias negativas. Ser deportista en crecimiento ayudaba a su metabolismo. Y estaba seguro que hacer la rutina de ejercicios que el padre de su senpai le dio, le ayudaría a no perder condición sin dañarse más de lo que ya estaba.

Miró el celular en las manos femeninas, sin embargo no lo tomó. ¡Realmente estarían incomunicados con sus seres queridos por tiempo indefinido? No podía creerlo, no quería creerlo. La simple posibilidad de no volver a ver al único familiar vivo, le causaba cierta acidez en la base del estómago, tampoco quería dejar de ver a cierto pelinegro por el que sabía sentía más que amistad. Pero cómo negar lo que vio con sus propios ojos, aquellas personas infectadas no tenían raciocinio, ni siquiera parecían controlar bien sus movimientos. Uno no parecía ser peligroso, pero que pasaba si allá afuera había más de uno, más de un par o de un centenar. De hecho, analizándolo mejor, uno por sí sólo, sí pintaba peligroso.

El menor masajeó el puente de su nariz soltando el aire que no había notado que estaba reteniendo y por fin tomó el celular. No servía de nada volverse paranoico en ese momento, por lo que decidió por fin tomar el celular. Tenía el seño fruncido como cuando analizaba la mejor manera de realizar una jugada en el béisbol. No le gustaba no tener más de una opción o de no ser capaz de ver más allá de lo esperado, pero debía asumir que el que los muertos comenzaran a caminar entre lo vivos, por no decir que se los comían, era totalmente diferente a uno de sus partidos en el estadio. Aún así su cerebro estaba procesando una manera de salir de esta.

-Habrá una evacuación total del país-

Reveló y continuó.

-No sé cuándo, y estoy seguro que ni siquiera ha sido transmitido por televisión, pero ¡vamos! Internet es una fuente enorme de información. Así que, sugiero que esta noche la pasemos aquí, en mi casa- sonrió como sólo él sabe hacerlo, lleno de seguridad. -Lo mejor es no separarse, así que, ¿qué dices, dormimos juntos?- no lo dijo con malicia pese a que su sonrisa decía lo contrario.

Llevó los palillos llenos de lo último que quedaba de su gran cena antes de recordar que la puerta que daba al jardín seguía en el piso y las luces de la calle, y de algunas casas vecinas, era lo único que alumbraba fuera de la residencia del ojimiel. También notó que provisiones alimenticias no tenían, después de todo al no estar en casa durante las clases, su padre no se preocupaba por llenar la alacena, y tan sólo llevaba dos días en casa como para hacer las compras. Por armas no se preocupaba, con las que había en el sótano parecían ser suficientes.

-Tenemos opciones. Podemos quedarnos aquí y armar un refugio o salir y enfrentar la realidad cara a cara-

Sus opciones parecían muy limitadas y cual fuera que eligieran, el beisbolista sabía que iban a necesitar estrategia, y provisiones.

Elongó un poco, seguía sin camisa por lo que, y pese a que las vendas cubrían gran parte de su anatomía, se podía apreciar el movimiento de sus músculos al ser estirados de manera relajante. Cuando hubo terminado se levantó, tomó su plato y lo dejó en el fregadero, ya se encargaría después de lavarlo. Primero tenía que averiguar cómo regresar la puerta trasera a su sitio de la mejor manera posible.

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